Dragon Age 2, virtudes de la aventura de Hawke

Por lo general suele dejarse Dragon Age 2 como el peor título de la trilogía. Que no tiene por qué dejar de ser cierto, depende del gusto de cada uno. Pero para nada es un mal juego, una «mierda» (que expresión tan desacertada) o cualquier comentario peyorativo que se le quiera adjudicar. Todo lo contrario en realidad.

Aquí expondré las razones por las que esta experiencia vale mucho la pena y resulta muy positiva en Dragon Age. Sí, saltándome lo de escenarios repetitivos o el leve impacto de nuestras decisiones importadas de la anterior aventura. Son una realidad que cualquiera dispuesto a encarnar a Hawke debe asumir.

Vamos con sus virtudes.

El campeón de Kirkwall

De lo primero que vimos de Hawke en su versión masculina, junto a la omnipresente Isabella

Me parece oportuno empezar destacando su cualidad más obvia: el personaje principal. Somos Hawke, un protagonista cuyo trasfondo bebe directamente del juego anterior: es un superviviente de Lothering. Tras la presentación falsa por cortesía del carismático narrador, nos sumergen directamente en su huida de los engendros tenebrosos.

El juego transmite fácilmente la crudeza de la situación en que se encuentra el personaje y su familia. Es un comienzo estupendo, lo tiene todo: intensidad, drama y acción. Además de eso, nos involucramos con una figura importante de Dragon Age: Flemeth.

No solo gozamos de un gran inicio para el protagonista, también vamos forjando su personalidad durante la historia. Es un excelente acercamiento al «tipo Shepard» que vimos en Mass Effect y, para mí, el más acertado. Los tres estilos de Hawke funcionan muy bien, algo trascendental, pues la aventura gira a su alrededor. No tienes por qué ser un héroe en el sentido estricto de la palabra, comprobándose perfectamente la realidad de este universo.

Nos metemos con facilidad en la piel del personaje y sentimos sus vivencias como nuestras. Y menuda aventura; para nada es un camino de rosas. Una vida durísima, que si bien es trágico para él/ella, para nosotros resulta estupendo. Nos hace disfrutar de momentos geniales en la trama, lo que nos lleva al siguiente punto.

Una historia personal

¿Qué jugador/a no prefiere a Bethany? No es casualidad; Bioware sabe lo que hace

Quizá muchos se sientan encerrados en Kirkwall durante Dragon Age 2 y entiendo la sensación, pero era necesario. Aquí no abordamos una historia donde debemos recorrer el mundo con el objetivo de salvarlo, como pasó en Origins. Esta entrega nos narra el devenir de Hawke en una ciudad cuyo contenido es oro. El enorme e interesante problema de Kirkwall alberga suficientes motivos como para dedicarle un juego entero.

Vivimos el paso del protagonista por el lugar y, junto a él, vemos la forma en que un extranjero consigue convertirse en leyenda local. A simple vista parece el típico símil al camino del héroe, pero esta trama es más profunda. En Kirkwall no hay blancos ni negros; el gris lo impregna todo y nadie se libra de culpa. Una sociedad muy humana, donde el problema más interesante de Dragon Age lo cubre todo: la magia. Magos y templarios se disputan poder, derechos y vidas en una guerra encubierta que ensucia a la mayoría. Las decisiones que tomamos son muy duras y de moralidad difusa, aquí os dejo las más importantes para mí.

Como Hawke, acabamos totalmente involucrados en la trama. Ya no solo por residir en la ciudad, si no porque o bien somos magos, o nuestra hermana lo es. Siempre tenemos dicha presión y el argumento mueve muy bien esa faceta. No es casualidad que de los dos hermanos de Hawke, la simpática sea Bethany. Se desea que te sientas implicado con ella si tú no eres quien tiene el problema mágico, haciéndote así partícipe de igual forma.

Y esto nos enlaza con el próximo punto positivo de la obra.

Personajes inolvidables

La mejor villana de toda la saga se encuentra en el título que nos ocupa… ¡Meredith!

Podría aplicarse a la gran mayoría del plantel de Dragon Age, pero remarcarlo aquí me parece necesario. Los personajes de la segunda entrega son geniales y no hablo solo del grupo principal.

La familia Hawke en su concepto está muy bien construida y se desarrolla perfectamente durante la historia. Tenemos una madre de la que encariñarnos con facilidad y dos hermanos con personalidades muy marcadas. El tío Gamblem es más realista de lo que nos gustaría, bien hecho pese a gozar de menor importancia. Lo mismo para el padre de los Hawke, cuyo pasado descubrimos en profundidad durante su DLC Legado.

Podemos seguir con los antagonistas, enemigos y aliados del juego. Son muchos y muy variados, situándonos en una posición difícil a la hora de tomar nuestras decisiones respecto a ellos. Todos los templarios tienen sus matices, liderados por la mejor antagonista de Dragon Age en general: Meredith. El mismo caso para los magos, descubriendo cada factor positivo o negativo que la mezcla de poder y «humanos» puede conllevar. Es fácil e incluso natural ponerse de parte de la libertad para los magos, ¿verdad? Recomiendo prestar atención a los actos e historias de ambos bandos. Nos hacen plantearnos muchas cosas en este ficticio universo.

No me podía dejar al equipo de compañeros de Hawke, claro está. Son extraordinarios y hablaré de ellos en otra entrada aparte. Aveline con su maravillosa personalidad, Anders y el misterio de su doble identidad, Varric convirtiéndose fácilmente en nuestro enano favorito… Cada uno congeniará con uno o varios de ellos sin problema.

Diálogos de valor

Flemeth aparece poco, pero sus intervenciones siempre otorgan mucho interés a la trama

Si bien este punto enlaza con todos los anteriores, nunca hay que olvidarlo. Muchas son las historias que sufren por llenarse de conversaciones sobrantes o demasiado simplistas. La dirección de los diálogos puede ser la responsable de que gocemos muchísimo del argumento del juego y amemos a sus personajes… o todo lo contrario.

Afortunadamente, Bioware suele dar con la tecla en este sentido. Son unos maestros a la hora de crear historias y lo que significa ese precioso arte. Las conversaciones de Dragon Age 2 están muy bien seleccionadas, cada frase habla a la perfección de sus personajes. Son varias las ocasiones en las que unos pocos intercambios resultan clave para entender a los habitantes de su mundo ficticio, incluso no verbales. Porque sí, a veces omitir ciertas palabras cuando no tocan es trascendental a la hora de definir personalidades.

Una de las marcas de la empresa en esta saga es la de regalarnos muchísimos diálogos entre los personajes de nuestro grupo. ¿Nadie se para a escuchar sus interacciones por simple placer? ¿O se instala algún mod que doble las ocasiones donde estas conversaciones tienen lugar? En Dragon Age 2 también se involucra a Hawke en ellas, y sus intervenciones dependen de la actitud que adoptamos con él/ella. Comprobar el resultado de nuestras elecciones aquí es un placer.

Podemos decir lo mismo en cuestión de romances. Escogen con acierto las reacciones y frases de cada personaje según su personalidad para efectuar un acercamiento romántico. Logran que se sientan naturales e importantes en la trama. ¿Cuántos juegos consiguen eso?

Jugabilidad

El precioso lavado de cara a la jugabilidad del mago sentó la base que usarían en el futuro

Es un tema subjetivo, pues cada jugador de Dragon Age tendrá su título favorito en el tema de la jugabilidad. Podemos decir que los tres comparten el defecto de contar con varias misiones que podrían ahorrarse, clásicas de recadero o relleno. ¿Pero qué hay del resto de aspectos?

Dragon Age 2 es un juego ágil a la hora de los combates y te guste más o menos la fórmula, ese detalle consigue que no se le haga aburrido a nadie. Luchar es divertido o, como mínimo, ameno. El ritmo respecto a Origins se acelera mucho. Quizá los amantes de la táctica preferirán la precuela en este sentido, pero creo que sufren más los que optarían por algo de mayor agilidad para el primer Dragon Age. El sistema que utiliza la aventura de Hawke resulta un buen equilibrio para todos.

Otro tema importante radica en su duración. Una partida normal de Dragon Age 2 no tiene por qué durarte 40 horas o más, pero eso es positivo. El juego no aspira a tanto como los otros dos y está bien que sea consciente de ello. En vez de alargar artificialmente la experiencia, optaron por ofrecer algo intenso y divertido que acabe cuando deba acabar.

Por el camino tenemos los siempre bienvenidos modos de dificultad. El juego se amolda perfectamente al estilo de cada jugador. Nadie podrá venir diciendo que es demasiado fácil; cualquier persona podría aumentar la dificultad y comentarnos qué tal en esa pesadilla. O si se hace muy duro, se baja el reto y se disfruta de la historia sin más.

Conclusiones

Dragon Age 2 es otra joya de Bioware. Sí, puede que a menor escala en cuanto a juego, especialmente en comparación a lo ambicioso de los otros dos… Pero no falla en los aspectos más importantes. Para mí, estos son historia, personajes y jugabilidad. Disfruté mucho de esos tres elementos en mis partidas (en plural) de la segunda entrega y seguiré haciéndolo con el paso de los años.

La saga en general es mágica. Adoro casi todo lo que ha ido creando Bioware y continuaré dándole atención desde mi humilde espacio.

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