GameBlog semanal #28, salvando Ferelden y otras críticas

¡Bienvenidos al GameBlog semanal, en este caso el #28! El anterior lo tenéis por aquí, si hay curiosidad.

En lo referente a lo que suele llamarse los «lanzamientos importantes» en videojuegos… Si hace unos días teníamos Nier Replicant, ahora tocará Pokémon Snap y Returnal (30 de abril). Este último juego va a ser exclusivo de PS5, uno que misteriosamente lleva tiempo alabado y despreciado por ciertos sectores del público que ni lo han tocado. Me recuerda a lo sucedido con The Medium.

Nada nuevo en realidad, solo lo comentaba a modo de curiosidad; ya sabemos como funciona esto. Por suerte o desgracia, a mí de momento no me interesa ninguno de los títulos mencionados, más allá de desearle lo mejor al de Pokémon. Así que seguiremos con lo que me importa hoy.

GameBlog semanal #28

Videojuego semanal

Dragon Age: Origins
El Despertar

Ya os conté la última vez que andaba con esta obra maestra de BioWare. Con ello sigo, pues no es un juego corto precisamente. Sería absurdo repetirme, así que haremos algo diferente: ¡os contaré cómo va mi partida! Quien no lo haya jugado, que sea consciente de que esta sección tendrá SPOILER.

Empecé mis andanzas con un elfo dalishano pícaro, uno de los orígenes que más me gustan. No es demasiado complejo, los hay mejores, pero la raza y su trasfondo me encantan. Siempre quise que Tamlen, el compañero que queda infectado por la Ruina del espejo, tuviese más recorrido del que le tocó. En cualquier caso, Duncan reclutó a mi protagonista, fuimos a Ostagar… seguro que os sabéis el resto.

Los intereses de mi protagonista se inclinaron esta vez por Leliana, haciéndome acompañar por el grupo clásico, que para mí lo conforman ella, Morrigan y Alistair. Me lancé al recorrido en el orden que estoy habituado a realizar: empiezo mi misión de guarda gris en la torre del Círculo de Hechiceros, sigo por el clan de dalishanos, realizo el contenido extra de los DLC (Pico de Soldado daba para más), salvo a Connor a través de Jowan y recupero las cenizas de Andraste para que el papá del chico se fuese recuperando en su cama.

Ese tiempo lo usaría mi grupo para viajar a Orzammar, el hogar de los enanos, quizá la parte de historia más extensa de las que he mencionado. En ese punto estoy y admito que siempre me hace reflexionar sobre cierto tema.

La censura en Dragon Age

¿Recordáis lo que hay detrás del bicho? Lo más grotesco no es precisamente su aspecto

Sostengo que me encanta Inquisition, pero no puedo evitar compararlo en ciertos aspectos con Origins. Se nota la evolución y está claro que el género de Dragon Age ha ido cambiando de fantasía oscura a una más… ¿gris? ¿Casi blanca? No es que me parezca peor o mejor, pero sí es cierto que en este caso estamos hablando del mismo universo.

Sus elementos y el tono de los sucesos no deberían cambiar, mas bien oscurecerse teniendo en cuenta lo sucedido con el bueno de Anders en Dragon Age 2. Sin embargo, nos encontramos con el caso inverso. Al contrario que Origins, en Inquisition vemos que los demonios del deseo desaparecen y se les resta importancia a los engendros tenebrosos. Esto último especialmente es lo que escuece y no es casualidad. ¿Recordáis una de las razones por las que dichos engendros se ganaban a pulso ese apelativo?

No es precisamente su aspecto lo que los hace más tenebrosos. Ni sus afanes de conquista descerebrada, guiados por el archidemonio. En Dragon Age: Origins viajamos a Orzammar y nos adentramos en los caminos de las profundidades, lugar que nos desvela varios de los misterios de estas criaturas. Vemos lo que hacen con sus prisioneros, como se reproducen y la forma en que muchas personas reaccionan a esos horrores. Quizá debería hablar en una entrada aparte al respecto.

El caso es que muestran una parte muy baja del universo Dragon Age, cosa que se ignora un poco en lo sucesivo. ¿Por qué? Pues lo de siempre: ya sabemos que en la actualidad la gente no distingue realidad de ficción. Triste, pero cierto. Y la primera consciente de ello es BioWare, que lejos de ser valiente (voluntariamente o por imposición de sus altos cargos, no lo sé) decide ceder a lo políticamente correcto. Una pena, pero a su vez una realidad que seguramente veremos reflejada con más intensidad en Dragon Age 4. En fin, ¡siempre quedará Origins!

La semana anterior…

Las tonterías de la medio-genio y sus amigos siempre son capaces de sacar una sonrisa

Dejando a un lado el otro tema, también encontré un hueco para disfrutar de Shantae and the Seven Sirens, lo último de la carismática medio-genio. Debo admitir que gozo mucho esa saga, siempre consigue divertirme y transmitir un buen rollo que es a veces muy necesario. Tengo que hablaros de mi experiencia con Shantae o alguno de sus juegos, prometo hacerlo esta semana o la que viene.

No me repetiré mucho con las noticias de Tales of Arise, que ya tiene fecha, o el anuncio del nuevo libro de Sylvanas, por el cual incluso hice mi entrada especial del mes. A esos anuncios añadiré que Ghost ‘n Goblins ya tiene fecha para PC, Xbox One y PS4: el 1 de junio. Por su parte, Ys IX: Monstrum Nox saldrá en PC y Nintendo Switch el 6 de julio. Y bueno, si algún usuario de Xbox no lo sabía, sus juegos free-to-play online ahora lo son de verdad. Lo mejor para el final: ¡el gran!

Lo que me ha llamado la atención es la promoción que ha recibido un juego llamado Battle Axe. No parece malo, es una llamada a los amantes de lo «retro», os dejo el trailer por aquí. Sin embargo, lo interesante del tema es la forma en que se eleva desde algunos sectores. Os seré sincero, a mí el juego al primer vistazo me atrae, pese a que sus personajes no tengan nada del otro mundo y uno de ellos sea una copia descarada de Sylvanas.

Gente, debemos reflexionar ya con esto de lo «retro». Hay que dejar de habituar a los creadores a consumir carteras tirando de nuestra nostalgia. No digo que desaparezcan este tipo de juegos, todo lo contrario, ¡por mí genial! Pero mirad el precio al que se vende en físico: 50 eurazos. Y no parece un juego que los merezca, aunque a saber. El caso es que empieza a incomodarme la forma en que intentan aprovecharse de la añoranza de los videojugadores veteranos. O de los nuevos que quieren experimentar algo parecido al pasado.