Kuja, la esperanza de los genómidos

Ayer Final Fantasy IX cumplía 20 años. Este maravilloso videojuego encandiló a muchísimos, entre los que me incluyo. Para aportar mi granito de arena en rendirle homenaje por su aniversario, hoy voy a hablar del villano en esta magnífica aventura: Kuja. Comentaré su historia y como se convirtió en la esperanza de su raza, los genómidos.

¿Quién es?

Aunque no es el único villano de Final Fantasy IX, Kuja es el antagonista principal de la historia. Sufrimos todos sus acciones y las consecuencias de estas mientras vivimos la trama de Yitán y sus amigos.

Durante la aventura somos testigos de la peculiar personalidad de este villano: es un tipo narcisista, ambicioso, cruel y despiadado. Disfruta del sufrimiento ajeno y se regodea ejerciendo su inmenso poder sobre los demás, así como manipulándolos para sus propósitos.

Posee un ego y ambición desproporcionados, como demuestra en su constante búsqueda de dominación en la mayor parte de la historia. Utiliza cualquier método que sea necesario con tal de cumplir sus propósitos y quedar siempre por encima de los demás. Además, cuida mucho la estética y le encanta el lujo, como atestiguan tanto su apariencia, como su Palacio o su posición de poder económico en Treno asumiendo la identidad de King.

Tiene una implicación directa con todos los acontecimientos que sufren los protagonistas de Final Fantasy IX, todo muy bien hilado. Al fin y al cabo, es un genómido y enemigo directo de Yitán, además del responsable de la creación de los magos negros como Vivi y de la destrucción de los hogares de Garnet, Eiko, Freija. Además de enemigo de Alexandria posteriormente, involucrando a Beatrix y aun más si cabe a Steiner. Por si el soldado no tenía suficiente con su deber de proteger a la princesa.

El inicio

Kuja no nació de forma natural, si no que fue creado por su amo Garland como un genómido. La mayoría de seres de esta raza estaban destinados a convertirse en contenedores para las almas de los habitantes de Terra, pero entre ellos había excepciones con un objetivo diferente.

El primero de ellos fue Kuja, quien tenía la misión de actuar como el Ángel de la Muerte en Gaya. O lo que es lo mismo: su existencia tenía el único fin de causar caos, guerra y muerte entre los habitantes de dicho planeta para alterar su flujo de almas. De esta forma, el plan de Garland de reemplazar las almas de Gaya por las de Terra tendría éxito.

Sin embargo, su creador nunca le avisó de que su existencia era temporal. No era más que una herramienta útil, cuyo destino era morir al llegar a su límite de tiempo y ser reemplazado por otro Ángel de la Muerte perfeccionado. Este sería Yitán, que a diferencia de él, empezó su vida desde bebé para ir desarrollando sus emociones con el tiempo y poder alcanzar el Trance. Kuja, que desde el principio era tal como lo conocemos, no pudo crecer y experimentar la vida, así que no tenía acceso a ese estado.

Quizá no lograse saber que su vida tenía límite de tiempo, pero sí descubrió la existencia e importancia de Yitán. Viendo amenazado su rol por el de su «hermano», Kuja decidió deshacerse de él a espaldas de Garland cuando aún era un crío. Pero no mató al niño: solo lo abandonó en Gaya a una corta edad.

Ángel de la Muerte

A las órdenes de Garland, Kuja ejerció su papel como Ángel de la Muerte, empezando a sembrar el caos y la muerte en Gaya. Destruyó Madain Sari utilizando el barco volador llamado el Invencible, acabando con casi todos los invocadores del pueblo. Estos eran el principal miedo de Garland y los únicos que él creía podían impedir sus planes. Pero ese hecho también inspiró a Kuja, quien planeó hacerse con el poder de los eidolones para rebelarse contra su amo y ser él quien dominase ambos planetas.

De esta manera, inició su búsqueda a espaldas de Garland para encontrar los cristales capaces de invocar al eidolón más poderoso, Alejandro. Para ello, se convierte en aliado de la reina Brahne de Alexandria, proporcionándole armas vivientes para sus planes de conquista. Durante esa cruzada, utilizaría a Brahne para arrasar con los reinos vecinos y recolectar por él los cristales de invocación repartidos por tales lugares.

Las armas que suministraba a Alexandria, por cierto, serían una pieza clave en la historia: los Magos Negros. Ellos son seres en teoría desalmados y dotados de grandes capacidades mágicas. Kuja los creó utilizando la Niebla y los conocimientos que ya tenía de su propia raza, los genómidos.

El secuestro de Hilda

A su vez, el villano se hace con el barco volador de Cid, el Hildagarde, capturando de paso a su esposa Hilda en el proceso. No era su intención secuestrarla, pero igualmente la deja encerrada en su palacio del desierto. Allí la retiene, pero pese a ello no se sobrepasa con ella y se comporta con caballerosidad a su lado.

Pero sí comete un descuido que más adelante aprovecharán los protagonistas: pasa mucho de su tiempo con la mujer, contándole sus objetivos y ambiciones. Esto se debe a su forma de ser, por lo que es natural que la utilizase para explicarle lo genial e importante que era y como todo le salía a pedir de boca gracias a sus perfectos planes.

Conquistando el continente

La invasión de Brahne orquestrada por Kuja empieza con la conquista de Burmecia, donde vence el ejército de Alexandria gracias a los Magos Negros, que acaban con la mayoría de habitantes que no consiguen huir a Cleyra. Antes de marcharse del lugar, Kuja puede ver a Yitán y sus amigos llegar tarde al rescate. Es testigo de como su «hermano» y el grupo que lo acompaña es derrotado por Beatrix y se marcha del lugar a lomos de su dragón.

En Alexandria, Kuja se encuentra con Garnet al volver ella a la ciudad con el objetivo de hablar con su madre y hacerla recapacitar respecto a la guerra. Mientras hablaban, él la toma en sus brazos y la duerme con un hechizo, dejándola a disposición de Ton y Son. Es entonces cuando roban sus eidolones a la princesa, y más tarde Brahne utiliza uno de ellos, Odín, para destruir Cleyra. Sin embargo, antes de eso Beatrix consigue robar el cristal de invocación que poseía dicha ciudad.

Tiempo después, Brahne conseguiría la rendición de Cid en Lindblum tras ocasionar graves daños en la ciudad mediante el eidolón Atomos. Todo ello como parte del plan de Kuja, por supuesto.

Primer acto

Kuja llega al Árbol Iifa a lomos de su dragón, reflexionando sobre lo cerca de está de obtener un poder que incluso Garland teme. Según su filosofía, los fuertes controlan a los débiles, así que para librarse del dominio de su amo debe ser más poderoso que él.

Por su parte, el grupo de Yitán se encuentra con él allí, y le informan de que han acabado con el monstruo que generaba la Niebla. A Kuja, sin embargo, ese hecho no le importa en absoluto. Su plan marcha sobre ruedas y todo sale como él había previsto. Mantiene una charla con Yitán y sus compañeros, donde los desprecia y se burla de ellos, haciendo énfasis en recordarle a Garnet que fue su madre la primera responsable que causó toda esa guerra, y no él.

Justo para confirmar la corrupción de Brahne a la princesa, la reina llega con toda su flota a las costas del continente, junto al Árbol Iifa. La mandataria de Alexandria declara que ya no necesita más a Kuja. Su antiguo aliado es el único que queda que puede hacer frente a su reinado, así que ha decidido deshacerse de él por el método más efectivo que conoce: matarlo. Kuja está encantado, tratando la situación como si fuese una obra de teatro donde está por sucederse el primer acto. Lo llama «el fin de una ambición desmesurada».

Mientras invoca a dos bestias de Niebla para entretener a Yitán y los suyos, Kuja manda a todos los demás monstruos atacar a las fuerzas de Alexandria. A Brahne no le queda más remedio que recurrir a su nuevo y mejor siervo: el eidolón Bahamut. El dragón consigue herir a Kuja, quien está maravillado por sus capacidades. Tras anunciarle a Brahne que tendrá que ver los otros dos actos desde el infierno, utiliza el Invencible para poseer a Bahamut y hacer que se vuelva en contra de las tropas de Alexandria. Es así como, por orden de Kuja, el eidolón mata a Brahne y destruye casi toda su flota.

Segundo acto

Mientras en Alexandria se celebra la coronación de la nueva reina Garnet, Kuja se encuentra en la ciudad, mofándose de como la gente intenta evadirse con los festejos. Él es el encargado de hacer que esa alegría sea temporal, pues su función no ha acabado: invocando a Bahamut, da inicio al segundo acto.

El poderoso dragón empieza a destruir la ciudad con sus llamas, arrasándola a las órdenes de Kuja con poca oposición por parte de Alexandria. Es poco después cuando Garnet y Eiko, habiendo reunido los cristales de invocación, llaman al gran Alejandro. Este potentísimo eidolón consigue vencer a Bahamut y detener el ataque, pero eso entraba en los planes de Kuja. Por fin estaba al alcance el poder que siempre había deseado, así que llama al Invencible para hacerse con Alejandro.

Pero esta vez no todo sucede como Kuja esperaba. El barco volador no le obedece por culpa de la influencia de Garland. Su amo ha recuperado la nave, tomando el control de la misma. Decidiendo deshacerse de Kuja, su creador libera el poder del Invencible, destruyendo Alexandria y pensándose que al genómido que creó en el proceso.

Un plan alternativo

Kuja sobrevive pese al devastador ataque de Garland, aunque por muy poco. Se le ve a bordo del Hildagarde que robó en su momento, junto a Ton, Son y los magos negros de la Aldea, los que sí habían abierto los ojos. Al parecer, aprovechándose del miedo a la muerte de esos seres, les prometió alargarles la vida si le servían. Ellos acabaron aceptando, temiendo el momento en el que dejarían de moverse. Aun así, Kuja los desprecia a todos, como es costumbre, sin plantearse siquiera cumplir con lo pactado. Empieza a tramar la manera de librarse de su creador Garland. Al fin y al cabo, el plan inicial había fracasado.

El grupo de Yitán, gracias a la información de los únicos magos negros que quedaban en la Aldea, descubre la ubicación de su palacio y van allí a detenerlo. Pero Kuja aprovecha la situación en su favor, capturándolos. Luego trae a Yitán a sus aposentos y lo coacciona para que lo ayude a recuperar cierto artefacto en Oeilvert: la piedra Gulug. A cambio, afirma que dejará con vida a sus amigos. El protagonista no tiene otra opción que aceptar, confiando en que su enemigo cumplirá con su palabra.

Traición

Desde luego, el genómido no es de fiar, y rompe su promesa cuando Yitán se va a realizar su parte del acuerdo. Informa cruelmente a los amigos que ha dejado en el palacio sobre como no cumplirá su palabra y activa una trampa que acabará matándolos, todo mientras se despide riéndose de ellos. Y hubiese sido el final del grupo, de no ser por la heroica intervención de Cid, que los salva en el último momento.

Cuando Yitán vuelve, Kuja lo engaña mostrando los falsos cuerpos dormidos de sus amigos. La treta acaba descubriéndose cuando los compañeros de verdad acuden al rescate de Yitán. Sin embargo, Kuja le arrebata igualmente el artefacto con su magia. Comenta que pensaba matarlos a todos, pero que se conformaría con la piedra Gulug y Eiko, a quien Ton y Son habían capturado en un descuido del grupo. Tras eso, escapa por el transportador y sube a bordo del Hildagarde para viajar a su nuevo destino.

Descubrimiento

Kuja y sus siervos atraviesan la tierra sagrada de Est Gaza y llevan a Eiko a un punto de extracción para arrebatarle sus espíritus de invocación. Ton y Son informan de que la niña aún no tiene 16 años y puede morir en el proceso, pero a Kuja eso no le importa, pues su existencia está en juego y necesita un poderoso eidolón para hacer frente a Garland. Cuando están por conseguir su propósito, Mogu aparece para proteger a Eiko, entrando en Trance y haciéndose lo suficiente poderoso como para salvaguardarla de los bufones.

Esto llama la atención de Kuja, quien reflexiona sobre el Trance y los sentimientos que provocan dicho estado. Conocer ese hecho le da una idea brillante, concluyendo que ya no necesita nada de ellos. Decide marcharse del lugar dejando allí a Eiko y al grupo de Yitán que acudió poco después. Pero antes de irse, une a Ton y Son con su magia, transformándolos en un monstruo que entretiene a los protagonistas mientras él escapa.

Un nuevo poder

Mucho más tarde, con el grupo de Yitán habiendo llegado a Terra gracias a la información proporcionada por Hilda, se ve que Kuja también había vuelto a su planeta natal. Aprovechando que los protagonistas están entreteniendo a Garland, consigue apoderarse del Invencible de nuevo, mofándose de la estupidez de todos ellos mientras absorbe las almas de los muertos allí almacenadas. Yitán y los demás le habían hecho el trabajo sucio para completar su plan de vencer a Garland y dominar los dos mundos.

Cuando su amo cae ante Yitán y los demás, Kuja se enfrenta a ellos con el objetivo de eliminarlos a todos. En el combate, es herido de gravedad y por fin despierta su estado de Trance. Afirma que ese era el poder que andaba buscando, inspirado por lo que sucedió con Mogu en el Volcán Gulug. Además explica como lo obtuvo del Invencible. Para dar un paso más en su crueldad, le comenta a Garnet que una de las almas más poderosas es la de su madre, una persona ambiciosa y aferrada a la vida.

La cruda realidad

Parece que a Kuja todo le acaba saliendo bien, y ahora ha obtenido el suficiente poder como para ejecutar sus planes de dominación y matar a todos sus enemigos. Pero Garland le comenta que no le servirá de nada y que no podrá obtener lo que desea. Kuja se ríe de él en un primer momento, creyendo que el anciano tiene mal perder. Acaba por patearle con desprecio para arrojarlo al vacío de Terra y librarse de él. Luego, extasiado por su victoria, promete a Yitán y los suyos que los convertirá en columnas humanas en su palacio.

Cuando se dispone a eliminar a sus enemigos, siente la voz de Garland. Su creador le informa de que su cuerpo tiene fecha de caducidad, y que morirá pronto sin poder cumplir su sueño de poseer un reino eterno. Que no es más que una herramienta destinada a ser reemplazada. Y que desaparecerá del mundo sin influir en él.

Al principio Kuja no se lo cree del todo, pero está nervioso. Exigiendo respuestas, Garland le confirma que es un Ángel de la Muerte que ya cumplió su función. Él acaba creyéndoselo, viendo como todos sus planes y ambiciones se desmoronaban ante esa nueva realidad.

Destrucción

Su desesperación va creciendo poco a poco, mientras habla solo. Finalmente él, quien se burlaba de los magos negros, compartiría su mismo destino. Él, hacedor de guerras, no era más que un triste títere. Toda la escena despierta cierta compasión en Yitán, quien lo llama por su nombre, pero Kuja lo ignora. Afirma que no asumirá esa realidad: no aceptará un mundo donde él no exista. Es así como, llevado por esa radical decisión, empieza a destruir Terra con su enorme poder.

Después de acabar con su planeta natal, Kuja llega a Gaya y se dirige al Mundo Cristalino, el cual es el origen de toda existencia. Entiende que si lo destruye también, acabará con todo, cumpliendo así su nuevo propósito de extinguir toda vida. Pero el grupo de Yitán, que escapó con vida de Terra, lo alcanza a tiempo para interrumpir sus planes y combatirlo.

En la lucha final, Kuja está apunto de perder. Sin embargo, acaba utilizando sus poderes a plena potencia e invocala magia Artema, involucrando en la destrucción a todo a su alrededor, incluido él mismo. Tal es su desesperación y miedo a morir, que dichos sentimientos consiguen atraen a Tiniebla Eterna, una entidad cuya finalidad es acabar con la paradoja de la existencia humana.

Redención

Cuando Yitán y sus amigos se imponen a Tiniebla Eterna en una cruda batalla, la cúpula del Árbol Iifa explota. Sin embargo, los protagonistas se ven transportados fuera del alcance de tal devastación, librándose por los pelos de morir. El responsable de ello es Kuja, quien con sus últimas fuerzas los salva. También es él quien comunica telepáticamente a Mikoto la ubicación del grupo para que los aliados de Lindblum y Alexandria puedan rescatarlos. Una vez hecho esto, se despide de su hermano genómido también por telepatía, diciéndole que «debe vivir».

Kuja está apunto de morir solo en el centro del Árbol Iifa, herido de muerte por el combate y las explosiones sucedidas. Yitán le grita que aguante, que va a salvarlo. El moribundo genómido no está de acuerdo, recomendándole que lo olvide y que huya con sus amigos. Pero el protagonista acaba acudiendo a su lado para pasar con él sus últimos momentos, movido por la empatía que siente hacia su «hermano».

Juntos sobre una raíz del Árbol Iifa, sostienen una pequeña charla. Kuja se interesa por los amigos de Yitán, preguntándole si se encuentran bien, y es por ello que este último se percata de que el responsable del teletransporte que los salvó fue su antiguo enemigo. Entonces, Kuja le explica que tras su derrota ya no tenía nada que perder. Sin embargo, fue en ese preciso instante que entendió lo que significaba vivir; pero ya era demasiado tarde. Admite no ser necesario para este mundo. Yitán lo niega, pero Kuja acaba muriendo por fin ante sus ojos.

Legado

Mikoto, la tercera Ángel de la Muerte, es quien acude a donde están sus dos predecesores para salvar a Yitán de compartir el destino de Kuja. Ella, en un emotivo monólogo interno, reflexiona que lo que hizo Kuja estuvo mal. Aun así, y a pesar de que los genómidos fueron creados por las razones equivocadas, admite que él logró desafiar al destino.

Eso hace que los de su raza no quieran olvidarlo, manteniéndolo vivo en su memoria como un símbolo de esperanza contra el destino. Gracias al ejemplo de Kuja, los genómidos podrían entender que su vida tenía un motivo, y este no era el que su creador les había impuesto en un principio. Quieren creer que no fue un error que nacieran.

Conclusiones

Final Fantasy IX fue y es un juego muy importante para mí, además de considerarlo una obra maestra del género JRPG especialmente por su preciosa historia. Es una gran aventura que nos habla del significado de la vida, el destino de cada uno y la propia muerte. Todos están involucrados en esta lección, incluidos los villanos.

Uno de mis personajes favoritos y villanos predilectos de la saga es el propio Kuja, y por eso decidí dedicarle el texto a él. Soy consciente de que probablemente no le haya hecho justicia con esta entrada, pero lo he intentado.

Este Final Fantasy tiene muchísimos personajes espectaculares, como Vivi, Steiner, Garnet o el propio Yitán. También sus villanos son bastante buenos, pues acompañan a Kuja enemigos tan memorables como Brahne o Beatrix. Espero poder dedicarles algún día entradas a cada uno de ellos.