Octopath Traveler, lo mejor y lo peor de la aventura

¡Pues ha llegado el momento de exponer mi opinión sobre Octopath Traveler! Pude jugarlo gracias al servicio de Xbox Game Pass y, tras completarlo, ya me veo en la posición de plasmar mi punto de vista sobre el título de Square Enix. Aquí no destriparé nada de la historia, tranquilos. En vez de hacerlo en el típico formato de análisis, voy a comentar sus diferentes características de otra manera.

Va a ser mucho más sencillo expresar mi valoración de este juego separando la opinión en la típica división de «lo bueno y lo malo». O lo mejor y lo peor, como prefiráis; seguro que vamos a entendernos. El juego tiene luces y sombras por doquier y bastante pronunciadas en ambos sentidos. Creo que abordarlas así será mejor para todos. ¡Empezamos!

Lo bueno

  • Lo que más destaca es ese característico apartado visual. El estilo artístico de Octopath Traveler es precioso, así como sus diseños de personaje y los bonitos paisajes que recorremos. Se utiliza muy bien el pixel art, los efectos de luz y sus respectivas animaciones dentro y fuera de combate. Verlo en vídeos es distinto a jugarlo; se conecta mucho con su estética cuando te pones a los mandos.
  • El sistema de combate es lo segundo mejor a mencionar. Cuenta con un concepto de batalla que siempre funciona genial: explotar debilidades del enemigo hasta aturdirlo y aprovechar su vulnerabilidad para atacarlo con todo. Se premia mucho tu habilidad a la hora de utilizar los recursos que el juego te pone delante. Esto nos lleva a batallas épicas contra ciertos jefes desafiantes, bien planteadas y muy divertidas. Especialmente en los finales, con todas las cartas sobre la mesa. Y esa enorme amenaza en el desafío secreto como último plato…
  • Tenemos una fórmula de progresión muy decente que nos permite construir a nuestros personajes con trabajos y habilidades complementarios a los que tienen de base. Esto da pie a distintas estrategias factibles para personalizar a nuestros protagonistas y afrontar los retos. Hay bastantes combinaciones posibles y eso se agradece, por mucho que algunas acaben destacando sobre el resto como ocurre en casi todo RPG. ¡Cuanta más personalización jugable, mejor!
  • La banda sonora es tan buena como cabría esperar y acompaña genial a la aventura. Especial mención a la última pieza para el jefe más poderoso. Esto se complementa con buenas actuaciones a la hora de dar voz a los personajes, otorgándole ese extra especial que eleva su calidad en un juego del estilo. Sí, se ahorran poner voces a muchos diálogos, pero las frases abreviadas y los efectos de sonido palian ese detalle de forma decente.
  • La mayoría de protagonistas son carismáticos y aunque viven conflictos bastante clásicos, su personalidad está bien llevada y se empatiza con ellos relativamente fácil. Todos están definidos de manera equilibrada, con sus bondades y defectos. Entre ellos también va apareciendo algún que otro personaje secundario de calidad a destacar.
  • Todas las historias son decentes, especialmente si suspendes tu credibilidad en ciertos detalles que las hacen cojear. Ocho pequeños relatos que cuentan algo de valor, pese a poder resultar un poco típico y predecible en estos JRPG. Sencillo, pero eficaz. Hay bastante variedad, desde la oscura odisea que vive Primrose para vengarse, hasta la típica trama del soldado retirado que vemos con Olberic. Todas tienen algo bueno, unas más otras menos, incluso las que parecen aburridas en un principio. Además, el mundo en el que se desarrollan es bastante competente y las historias dan detalles sobre ese final verdadero en común que resuelve parte de ese «algo» que echamos en falta durante los relatos de los protagonistas.
Octopath Traveler grupo

Lo malo

  • Si debo quedarme con lo peor del juego, esto sería la falta de credibilidad en el grupo. Eso de ocho viajeros compartiendo el camino es casi una mentira, pues apenas interactúan y cuando lo hacen queda forzadísimo en la trama. Su unión carece de sentido en la mayoría de casos si lo vemos desde un punto de vista argumental. Ni se molestan en justificar la razón por la que compartirían camino. Simplemente pasa y ya. No se entiende esta decisión, le quita una magia que muchos podrían esperar de un juego promocionado con ocho protagonistas.
  • Tenemos multitud de escenas mal presentadas, ilógicas, pues en todas solo aparece el protagonista de la susodicha, omitiendo la necesaria presencia de los otros siete. En algunas, los principales logran hazañas que sin su grupo no podrían haber conseguido jamás, pero no se menciona ni justifica. Luego sufren desgracias que estando acompañados no deberían suceder, o no de ese modo. La existencia de dichos compañeros ni siquiera se comenta en las secuencias. Lo peor es que tras alguna de las escenas ocurre un diálogo aleatorio entre los protagonistas, probando que estaban ahí, pero no los vimos. Queda artificial y mediocre teniendo en cuenta lo fácil que hubiese sido solucionarlo con la simple presencia (aunque sea muda) de los personajes aliados o un par de diálogos extra para justificarlos. Nada, la suspensión de tu credibilidad aquí debe ser muy alta y admito que eso me molesta bastante.
  • Una falta de ritmo evidente en su historia, casi obligándote a recorrer los ocho capítulos de todos los personajes por cada episodio general antes de seguir con la senda del protagonista que pueda interesarte más. Debieron adoptar la fórmula de Trials of Mana: elegir tres o cuatro protagonistas por partida y dejar el resto para la rejugabilidad del título. Habría solucionado varios temas, entre ellos el hecho de que la primera partida se siente innecesariamente larga. Y eso sin contar los niveles que debas «farmear» para poner al día a cada protagonista rezagado.
  • Esa supuesta «libertad» de elección para escoger a nuestro protagonista principal carece de sentido, pues lo único que cambia es que ese personaje no puedes quitarlo de la formación hasta que acabas toda su trama. Esto despoja de motivo argumental a tu decisión inicial y convierte la primera elección en algo vacío. No hay nada en la historia que se vea afectado por este hecho, más allá de ser el protagonista que se verá (mudo) durante las misiones secundarias. Acaba siendo preferible elegir al personaje principal más útil del elenco, pues no te lo vas a quitar de encima.
  • Sus repetitivas mazmorras, no son más que breves pasillos con bifurcaciones para coger cofres, muy simples, incluyendo las finales del juego. Estas últimas no tienen mayor variedad; son un poco más largas y «ocultan» algunos tesoros extra. Esto no sería tan malo si el título ofreciese una historia potente o algún puzle que le otorgue variedad al camino. Pediría mínimo combates variados y divertidos, pero a la larga se comprueba que la mayoría de jefes copian sus mecánicas. En muchos casos solo cambia el envoltorio estético de los mismos. Bastantes enemigos fuertes, sí, pero utilizando pocas tácticas nuevas que le den frescura a sus batallas.
  • La obligación de «farmear» que presenta el juego lo acaba convirtiendo en algo tedioso. Quizá logres (como afortunadamente fue mi caso) superar las ocho historias sin entretenerte subiendo niveles extra. Algo complicado en casos como Olberic o H’aanit, con sus duelos individuales e ineludibles. O el porcentaje de robo de Therion, que aumenta con su nivel y es imprescindible para continuar su historia. Pero nada te librará de farmear si deseas acceder al final verdadero del juego, oculto tras esa mazmorra secreta que requiere un nivel bastante alto en TODOS los personajes. Las batallas ahí son un reto estimulante, pero la preparación hasta llegar a ellas resulta un tedio soporífero. Para mí, esa necesidad de acumular experiencia durante horas es un fallo de diseño y no vale la pena el tiempo invertido.
  • La calidad/precio del producto en general no se sostiene del todo, por lo menos bajo mi punto de vista. Algunos lo hemos aprovechado ahora con el Game Pass, pero el juego tiene un valor económico que en mi opinión no merece del todo. No es el peor caso de este estilo ni de lejos, pero debía mencionarlo.

Valoración final

70/100

A juzgar por el grueso de mi exposición negativa en comparación con la positiva, da la impresión de que le he metido bastante caña ¿verdad? No es tan grave, como podéis ver por la nota: en términos generales, el juego me gusta. Soy capaz de apreciar más sus partes buenas. Faltan las misiones secundarias por comentar, no las he olvidado. Es que las considero pasables; ni tan buenas para situarlas como un punto positivo, ni tan malas que entorpezcan demasiado la experiencia. Son muchísimas y todas cuentan algo de su mundo o secundarios. Sin embargo, completarlas sin una guía es demasiado duro y aburrido, un detalle negativo que anula lo positivo que pudieran aportar y las deja un poco en el aire.

Lo que me entristece en líneas generales es justo eso, que el título tiene un potencial enorme en varios sentidos. Sin embargo lo desperdicia constantemente con decisiones jugables cuestionables y no aprovechando su estilo más «sencillo» para dar mayor consistencia a la trama. Seré demasiado quisquilloso, puede ser… pero en este caso podría haberse mejorado con relativa facilidad.

Octopath Traveler es un JRPG decente por sus virtudes. Lo puedo recomendar, pero no a su desproporcionado precio base, y teniendo en cuenta que varias de las horas que ofrece están artificialmente alargadas. Y en total son muchas; el tiempo es tan o más valioso que el dinero. Por desgracia, si dejamos a un lado su llamativo apartado audiovisual, no creo que se convierta en un juego que quede en la memoria. Y eso que sus personajes tenían potencial para protagonizar un título mejor.

Lo que sin duda sucederá es que acabaré escribiendo el típico top de los personajes según me hayan gustado más o menos su personalidad e historias. Si en su día lo hice con 13 Sentinels, aquí también puedo.