Serie Diablo IV Epílogo: La herida que supuró

¡Santuario nos espera! Toca acabar la serie de Diablo IV con su Epílogo: «La herida que supuró». Y antes de sumergirnos en eso, ahí tenéis todos los capítulos:

«Prólogo: El camino«

«I: Una fe fría y férrea«

«II: Doble giro de cuchillo«

«III: La creación de los monstruos«

«IV: Tormenta en ciernes«

«V: Secretos revelados, destinos vendidos«

«VI: Danza de los hacedores«

«Epílogo: La herida que supuró»

Epílogo: La herida que supuró

Serie Diablo IV Epílogo: La herida que supuró Mefisto Neyrelle

Volvemos a la Capilla Olvidada para comprobar que Neyrelle no está ahí. Antes de que podamos marcharnos, nos alcanza Iosef (el tipo que rescató al protagonista en Nevesk durante el prólogo) dirigiendo una patrulla de la Catedral cuyo objetivo es cazar a los Horadrim, todo por orden de Prava. Nos toca defendernos y acabar con ellos.

A partir de aquí, Lorath viaja por su cuenta a Scosglen para enterrar a Donan junto a su familia y dice que nos esperará ahí mientras nosotros buscamos a Neyrelle en la Cámara Horádrica. Al llegar a dicho lugar, comprobamos que la chica dejó una carta en lenguaje horádrico y solo nos queda llevársela a Lorath, pues va dirigida a él.

Ya en Scosglen, ante las tumbas de Donan, su esposa y su hijo, Lorath lee las palabras de Neyrelle. La chica se marchó por su cuenta, cargando la piedra de alma que encierra a Mefisto mientras resiste su corrupción… y aquí acabaría la historia contada en el juego. El final nos haría pensar que el último Horadrim deja marchar a la muchacha.

Aun así, sabemos por el Libro de Lorath que él partirá en busca de Neyrelle. Según ese material (y evitando spoilers, por si queréis leerlo vosotros mismos), la siguió durante un tiempo hasta perderle el rastro definitivamente.

Opinión general

Decir que es un final abierto se queda corto y a mí, la primera vez que lo vi, no me gustó. Ahora, tras revisarlo, lo aprecio un poco más por la forma en que ensalza la influencia de Mefisto en toda la historia. Pero del lobo ya hemos hablado bastante…

Por cierto, una pena que matemos a Iosef, precisamente quien nos salvó en Nevesk y nos envió a conocer a Lorath. Cruelmente irónico que sea él quien lidere la patrulla para atrapar al Horadrim y debamos matarlo. ¿No podíamos dejarlo inconsciente o algo así? En fin… ¡detallemos el resto!

Neyrelle se va de marcha

Serie Diablo IV Epílogo: La herida que supuró Neyrelle

Soy la hija de mi madre. Donde haya una pista, habrá un camino, y yo lo seguiré hasta el final.

Extracto de la carta de Neyrelle a Lorath

Dudo que la repentina decisión de la chica de marcharse fuese del agrado de la mayoría, entre los que en su día me incluía. Sin embargo, mirándolo en perspectiva, opino que esa impulsividad va muy en consonancia con el personaje y su corta experiencia en la vida. Está claro que Neyrelle lleva tiempo siendo influenciada por Mefisto y todo parece indicar que cumple sus designios sin ser consciente de ello.

De todas formas, el hecho de tomar medidas drásticas para escapar del Conflicto Eterno o buscar una manera diferente de librarse de los Demonios Mayores no parece desacertado. Neyrelle será joven, pero tiene talento como Horadrim y quizá podríamos tener un conclusión distinta a la predecible: enfrentarla como enemiga poseída por el Odio, para que acabe muerta igual que quienes le preceden.

En realidad, más que una posibilidad real, lo veo como una alternativa válida para tomarnos por sorpresa en el futuro. La saga dio suficientes posesiones por Demonios Mayores, siendo la última que vivimos la más impactante. Quizá sea momento de ofrecernos algo diferente; además de la propia voluntad de Neyrelle, puede que lleguemos a tiempo para ayudarla con Lorath (ya tocaría que le saliese algo bien), ¡o que intervenga alguien como Tyrael!

Pase lo que pase, aprecio el final por enaltecer al personaje de Mefisto. Es cierto que prefiero a Lilith de villana, ya que por ahora planteó dilemas más profundos e interesantes. Pero destacaré que el Señor del Odio, siendo más directo debido a su naturaleza y rol en la saga, creció sobremanera y transmite esperanzas de calidad narrativa tanto para su trama como de cara al posible futuro de Baal o Diablo.

Huida hacia adelante

Los Horadrim han usado magia oscura para traer un gran mal a nuestro mundo. Encomienda sus almas perversas al Padre y recupera la piedra de alma.

Las órdenes de Iosef, de la mismísima reverenda madre Prava

La Catedral de la Luz cumplió su rol a la perfección, siendo unos fanáticos envenenados por la influencia de Inarius y potenciados por su líder, Prava, quien era guía y ejecutora en nombre del ángel. A pesar de que la muy desagradecida fue rescatada por la bondad de Donan, la mujer no aprovecha su oportunidad para reflexionar sobre la vida y decide arremeter contra sus salvadores de verdad.

¿Y sabéis qué? Me parece lo más lógico, teniendo en cuenta su devoción por el ángel. La gente no cambia tan fácilmente. Prava sigue cegada por la fe potenciada por su trasfondo personal, esta vez de forma más radical si cabe. Gran parte de sus aliados fueron masacrados por la causa e ignora el paradero de Inarius; solo puede aferrarse a culpar a alguien. Lo contrario sería lo difícil: admitir su necedad y la del ángel, errores guiados por falsos ideales que costaron miles de vidas en Santuario.

No veo a las fuerzas de la Catedral como un enemigo importante de cara al futuro, por lo menos en su estado actual. Creo que aquí hay potencial de sobra para desarrollar una trama increíble que aborde disidencias en la fe y un levantamiento de caballeros rechazando sus viejas creencias. Quizá hasta reaccione la propia Prava, dadas las circunstancias adecuadas.

Sé que probablemente no sucederá, pero la supervivencia de Inarius (y preferiblemente su conversión a humano) sería clave para desarrollar el conflicto de la Catedral y llevarlo a buen puerto. Acabe como acabe la historia de esta secta, resulta evidente que necesitarían una trama donde consigan enderezarse… o se hundan para siempre.

¿Y ahora qué?

Serie Diablo IV Epílogo: La herida que supuró Mefisto

No erais «Horadrim omniscientes». Erais ariscos. Erais inseguros. Pero siempre amigos de verdad. Me quedo con eso, porque… aún hay mucho camino que recorrer. Esa imperfección fue… mi esperanza. Y la usaremos… para luchar con lo que viene. Enfrentarnos a él… y a sus hermanos.

Extracto de la carta de Neyrelle a Lorath

Es evidente que la trama principal girará en torno a Mefisto y Neyrelle, como sugiere el nombre de la futura expansión «Vessel of Hatred». ¡Pero hay mucho material que explorar! Está lo de la Catedral que mencioné antes, así como todo lo relacionado con Hawezar, ramificándose en infinitas posibilidades. Pero llama muchísimo la atención que este sea el primer juego principal de Diablo en el que no aparece el Señor del Terror.

Si tuviese que elegir, yo tomaría las cosas con calma y no sacaría a los dos Demonios Mayores en todo su esplendor. De aparecer, mejor que lo hiciesen como el murciélago sin alas o el búho tuerto, al estilo de Mefisto con el lobo ensangrentado. El mayor error de Diablo II en lo narrativo fue, a fin de cuentas, tirarnos a los más poderosos de golpe en el mismo juego.

Personalmente, preferiría que Diablo IV mantenga como villano a Mefisto, sumando las tramas de otros personajes o temáticas relacionadas como contenido secundario. Ya tomaron un buen camino y no me gustaría que arrebataran protagonismo a lo que tenemos actualmente. El asunto del Odio alberga muchísimo potencial como para difuminarlo con sus hermanos, el Terror y la Destrucción.

Dejaría a Baal y Diablo para una secuela de aquí a unos años, si tenemos suerte y la saga no vuelve a caer en el olvido. Si sacan más demonios, preferiría que el protagonismo lo acaparase Andariel, por ejemplo. También podrían sumar nuevos enemigos a los que presentó esta cuarta entrega, ¡y no solo eso! Nos falta por ver a los ángeles, que pueden añadirle mayor interés y variedad, como bien demostró la época de Malthael.

Conclusiones

¡Se acabó Diablo IV, por lo menos la experiencia base de su historia! Me gustó muchísimo en casi todo momento, con algunas excepciones, como la manía de dejar tantas puertas abiertas o el desperdicio del personaje de Elias en el tramo final. Creo que la saga evolucionó a nivel narrativo y ahora cuida más sus conceptos, y eso que apenas pisamos el Infierno y ni nos olemos el Cielo.

Ignoro qué ocurrirá a continuación, porque con Blizzard nunca se sabe. El destino es incierto, ¿pero quién nos hubiese dicho hace unos años que Diablo IV saldría tan bien en su campaña principal? ¡Yo daba por muerta la saga! Afortunadamente, esto sigue muy vivo y mejor que nunca. Ojalá continúen por el buen camino.

La serie se alargó más de lo que esperaba cuando la empecé, pero la hemos terminado antes de acabar el año. ¡Ojalá os entretuviese si llegasteis hasta aquí! ¡Quizá sigamos cuando salga la expansión!

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