Shadowlands: Fin de la Eternidad, nuevas impresiones

Dije que hablaría sobre lo que me iba pareciendo la primera parte del parche de Shadowlands: Fin de la Eternidad. Y bueno, eso es más o menos lo que haré, pues no tengo mucho que decir sin profundizar en la última banda. Eso lo dejaremos para más tarde. Os daré mis impresiones de la expansión hasta llegar ahí.

El apropiado nombre del nuevo contenido también significa que acaba un enorme periodo sin apenas novedades en World of Warcraft. ¿Querrá decir que todo ese tiempo lo necesitaron para crear una experiencia a la altura del videojuego? Para nada. De momento, todo lo contrario.

Y sí, sé que tuvieron problemas legales y toda esa polémica… Pero a mí se me acaba la empatía con los encargados de este MMORPG de suscripción mensual, unos que ni siquiera compensaron a sus jugadores por el prolongado e inadmisible tiempo de espera.

Historia desangelada

Falto de carisma y profundidad, rasgo que se evidencia cuanto más avanzamos. Ojalá haga algo destacable al final

Los conceptos que se manejan en Shadowlands son geniales y tienen un potencial increíble. De hecho, yo estaba encantado al inicio y lo expresé por aquí. Blizzard tenía todas las herramientas para darnos una trama mágica y memorable. Incluso tratando mal a los personajes antiguos, que luego iremos a eso…

Por desgracia, según avanzamos en la expansión se nota esa falta de mimo y detalle en su historia, rasgo que antes solía caracterizarles. Apenas se profundiza; rozamos la superficie de todo sin llegar más allá. Nuestro progreso se sentía congelado y ya confirmamos esa sensación en un regular parche 9.1.

Con el Fin de la Eternidad pasa algo similar, pero peor. Parece que con más tiempo hayan hecho menos, notándose vacío de contenido valioso. Vamos a Zereth Mortis y conocemos a los Iluminados un poco por encima, sí. Pero lo que nos trajo aquí fue todo el tema de Anduin, Sylvanas y el Carcelero.

Esa importante parte argumental la tocamos de refilón, sin pararnos demasiado en ella. Por ahora, con cuatro de siete capítulos desvelados, no sabemos demasiado del mundo en el que estamos y menos de los personajes que nos llevaron ahí. Eso sí, no faltan misiones de relleno y actividades carentes de interés.

Dependientes del pasado

Shadowlands: Fin de la Eternidad Garrosh
Para esto, mejor no saquéis a Garrosh. Y me imagino que lo mismo sentiré cuando vea a Arthas…

Es evidente que Blizzard se apoyó en el cariño que tenemos a sus viejos protagonistas para atraernos a Shadowlands. El atractivo principal de ir al «Más Allá» se sostenía en esa idea, vendida por ellos mismos. Sin embargo, exceptuando unos cuantos personajes como Vashj o Ysera, el resto no cumple con las expectativas. O ni aparecen.

Y casi me alegro por ello, pues resulta peor cuando sí lo hacen. Todavía recuerdo el despropósito que se cometió con Kael’Thas durante The Burning Crusade, algo que aquí se encargan de empeorar ridiculizando al personaje en Revendreth. Un insulto para cualquier fan lícito del elfo en Warcraft III.

Hoy estamos en el Fin de la Eternidad, último parche de contenido, donde puedo entender perfectamente que hayan reservado a figuras tan icónicas como Arthas. ¿Pero os acordáis de que hemos recorrido las Fauces al completo y no hemos visto ni rastro de Varok o Nathanos, por poner un par de ejemplos?

Nos falta todo eso que nos llevó a Shadowlands en primer lugar. Como mucho optan por ofrecer una simple anécdota al estilo de Garrosh, orco con el que nos vendieron parte de la expansión… Para acabar sacándolo en una escena desprovista de alma, totalmente genérica. Solo está ahí para cumplir, como la mayoría.

Tacto escaso

Shadowlands: Fin de la Eternidad Thrall
¿Valía la pena avergonzar todavía más al que fue el gran icono de la Horda y el propio Warcraft?

Viendo todo este panorama, no entiendo porqué siguen tirando de viejos personajes y no crean nuevas historias. Bueno, sí lo comprendo, pero como es obvio no lo respeto. Ya que se aprovechan de los fans veteranos, podrían como mínimo hacerlo bien y seguir coherentemente el desarrollo previo.

Pero nos demostraron que eso deja de ser prioritario. No es algo nuevo, pues en el pasado Blizzard dejó claro que a veces sus guionistas escriben partes de la trama en el baño o algo parecido. Así nos presentaron aberraciones como la nueva evolución de Jaina, la peor víctima de su particular escabechina narrativa.

No es la única… pero en Shadowlands teníamos esperanzas. Al fin y al cabo, Legion se encargó de solucionar en parte la absurdez que ocurrió con Illidan en The Burning Crusade. Aquí sucede al revés. Por supuesto Jaina sigue sin mejorar, al contrario. Pero siempre está ahí presente, como si quisieran exhibirla.

Sin embargo traen de vuelta a Thrall casi para dar pena, sin tratar al personaje como merecería. Dejan a un lado a Malfurion, al que ya se encargaron de arruinar en la expansión anterior. A Cringris, quien debería estar ahí el primero para salvar a Anduin, lo apartan por razones que se me escapan. Y la cosa no acaba con eso.

Focos sobre Sylvanas

Shadowlands: Fin de la Eternidad Sylvanas
Me alegré de que despertases, pero quizá debiste seguir durmiendo. Ya veremos…

La víctima principal de Shadowlands es Sylvanas, un personaje cuyo papel se nota tirado por los pelos y forzadísimo a más no poder. Es como si los guionistas no se pusieran de acuerdo en lo que hacer con ella. Solo tienen una cosa clara: la Reina Alma en Pena vende expansiones, así que debemos ponerla en primer plano.

Pero están lejos de mantenerse coherentes con su evolución. La vieja general forestal cayó en una práctica lamentablemente común en las historias que se alargan demasiado: el «retcon». Para quien no lo sepa, el retcon consiste en alterar los acontecimientos del pasado para que encajen en tu nueva trama.

Todo el tema del Carcelero, lejos de aprovecharlo desarrollándose como debería, solo sirvió para estropear excelentes historias como la de Arthas o la propia Sylvanas. Dan espacio a una nueva reinterpretación, algo que solo sería positivo si se hiciese bien… Evidentemente, no fue el caso y aquí tenemos el resultado.

Tan mal acabó el asunto que tuvieron la osadía de presentarnos una escena lamentable con Sylvanas y el Carcelero al final de la segunda banda de Shadowlands. En ella se idiotiza a la antigua líder de la Horda, provocando que sus acciones sean incluso más absurdas de lo que ya parecían al primer vistazo. Ahora toca una redención apresurada y antinatural.

Conclusiones

Creo que se nota que mi opinión general es negativa. Todo ello en cuanto a la historia, desde luego. En temas de jugabilidad dudo que Blizzard llegue nunca al suspenso, pues siempre saben proveernos como mínimo de una experiencia decente. Pero en términos narrativos y de trato a los personajes… Mal.

Más allá de lo negativo, creo que protagonistas como Anduin consiguen mantenerse interesantes y ser casi el único soporte de esta nueva tónica. Y me alegra que algunos viejos como Uther se traten con un poquito más de lógica. Y eso que él es uno de los que peor me cae en todo Warcraft, como expliqué por aquí.

Blizzard debería poner fin a este olvidable capítulo y centrarse en dotar de cariño a sus nuevas historias, porque se nota que aquí están deseando acabar. Cuanto más dure, mayor será el estropicio. Y eso que no hablé sobre lo que me está pareciendo Bolvar como líder impuesto de nuestro bando en la expansión…

Ojalá volvamos a los tiempos donde eran más detallistas y sentíamos su pasión por lo que hacían. Esos momentos donde generaba ilusión ver qué mostrarían en la próxima cinemática… Y no temor, como es el actual caso.

2 comentarios en «Shadowlands: Fin de la Eternidad, nuevas impresiones»

  1. Blizzard actual es un nathrezim!!! Secuestraron a Chris Metzen y se adueñaron de todo!!!
    Nosotros creemos que deberían poner que gana el carcelero, que se muere todo lo habido y por haber y sólo sobreviven los protagonistas que escapan en una nave pilotada por Illidan que llega a salvarlos y empezar un NewWorld of Warcraft xD

    1. Creo que solo nos queda tragar con ciertas decisiones y quedarnos con lo bueno, si es que vemos algo rescatable. En el fondo se acaba entendiendo con una historia que cambia tanto de manos e intereses, pero… La cosa es eso, que podrían dejar de utilizar a personajes tan queridos. Es hora de crear o profundizar en algo que verdaderamente les importe más allá de nuestro dinero.

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