Star Wars: The Old Republic, un MMORPG especial

En diciembre se cumplirán diez años ya de la salida de Star Wars: The Old Republic. Casi una década desde que surgió esta ambiciosa fantasía galáctica en forma de videojuego, creado por BioWare utilizando el famoso universo de George Lucas. Admito que fui de los primeros compradores de esta obra, la cual disfruté muchísimo.

De eso hablaremos hoy, será una entrada con retrospectiva nostálgica sobre lo buena que fue su propuesta… y lo que acabó enterrándola para convertirla en una más. Luces y sombras por igual, desde mi punto de vista y experiencia personal. ¡Vamos allá!

Universo Star Wars

Siempre me ha fascinado la saga, acudiendo al cine a ver todas las películas ya desde pequeño. Unas mejores que otras, dichos largometrajes presentaban un universo fascinante. Creo que tiene mucho potencial a la hora de llevar esas ideas a los videojuegos, cosa que se ha ido demostrando a lo largo de la historia. Pero lo de presentar el reto más ambicioso, un mundo jugable en forma de MMORPG… Eso es algo que le tocó hacer a BioWare.

The Old Republic estaba plagado de detalles positivos en sus inicios. Se veía muy bien para la época y sus elementos jugables funcionaban genial, ofreciéndonos suficiente variedad en nuestros personajes y sus aventuras como para adorar al juego. Es cierto que algunos echaban de menos la profundidad de personalización de juegos como KoTOR. En lo personal, creo que para un MMORPG las decisiones de diseño resultaban ideales con esa modesta simplificación.

Y no era eso lo más importante. El factor trascendental del juego es que captaba a la perfección la esencia de Star Wars. Las diferentes profesiones y clases, sus razas, facciones, los planetas, esa ambientación e historia… Estabas bien servido tanto si te gustaban los usuarios de la fuerza como los cazarrecompensas y agentes. Todo dividido en dos bandos enfrentados y enriquecidos por su historia: la República y el Imperio. Se sentía esa saga galáctica durante cada minuto que pasabas en su mundo.

¿Y cómo se consigue de verdad esa sensación? Con el maravilloso toque de la desarrolladora.

Narrativa BioWare

Star Wars: The Old Republic Lana
A muchos les sonará esa rueda de diálogos tan característica

Siempre lo he pensado: los maestros en realizar historias para videojuegos son los de BioWare. No podían ser otros los que lograsen aprovechar tan bien el mundo de Star Wars para crear tramas, misiones secundarias y personajes a la altura. Con un toque que nos recordaba a Dragon Age: Origins, en The Old Republic podíamos elegir nuestras raíces, esta vez determinado por las clases. Pero iría más allá, pues cada una tendría su propia historia a seguir.

De esta forma, con sus seis clases iniciales, disponíamos de una trama entera especial para cada una de ellas. En dichas historias podíamos tomar decisiones que nos acercarían más al lado luminoso o al oscuro, moldeando poco a poco los acontecimientos. Las opciones de diálogo venían importadas de la fórmula Mass Effect, algo siempre positivo. A ello debemos sumarle que teníamos compañeros distintos en cada historia, con su sistema de influencia y posibles romances.

Juntando todo eso, crearse un personaje en The Old Republic nos hace sentir que empezamos a forjar su propia historia en el universo galáctico. Nuestro protagonista y su aventura son moldeables según nuestras decisiones, algo que BioWare siempre sabe hacer de maravilla.

Quizá era un MMORPG pensado para jugar en compañía, pero sus historias personales hacían que valiese la pena explorarlas incluso si no tenías pensado disfrutar del multijugador.

Un gran MMORPG

Star Wars: The Old Republic Vryakku
Mi personaje principal, un zabrak Sith Warrior con bastante mal genio

Como es lógico, el género al cual pertenece este juego no podía sobrevivir sin una buena jugabilidad, pulida y entretenida, con varias actividades para realizar. En este sentido, The Old Republic no destacaba excesivamente, pero sí lograba alcanzar un gran nivel. Teníamos hasta una nave propia que podíamos mejorar y pilotar para cumplir ciertas misiones especiales por la galaxia. Un mini-juego espacial poco ambicioso, pero se agradecía y le daba variedad.

También cumplía a nivel de multijugador. Podías comerciar con otras personas y hacer las misiones juntos, incluso realizar operaciones conjuntas a modo de mazmorras donde incluso se compartía el poder de las decisiones. No faltaron los campos de batalla, que a pesar de no ser demasiados, planteaban juegos bastante divertidos. Sin duda, el «Hutball» fue la estrella de dichas actividades.

Todas esas buenas virtudes hacían que fuese un gran videojuego, tanto para disfrutar en solitario como en compañía. El fan-service de Star Wars lograba el resto. A pesar de ello, no fue suficiente para alcanzar el éxito tan sostenible que tenían otros MMORPG como World of Warcraft. The Old Republic también requería una mensualidad y eso, poco a poco, provocó una mayor (y lógica) exigencia por parte de sus usuarios. No estuvieron a la altura.

El juego no se pudo mantener tan saludable en actualizaciones con contenido de valor. Los jugadores fueron escapándose, evidentemente. El modelo de negocio acabó cambiando a una versión «free-to-play». Y ahí empezaron los problemas de verdad.

La era del Micropago

Ni siquiera las nuevas historias han conseguido revivir el juego del todo, a pesar de su calidad

Como muchos sabréis, la peculiaridad de los juegos online «gratis» es que están plagados de micro-transacciones. En el caso de The Old Republic, la cosa llegó a un punto que convirtió al título directamente en un «pay-to-win». Jugar gratis era increíblemente restrictivo, con muchísimas opciones bloqueadas y molestos limitadores como el del dinero.

¡Incluso sus campos de batalla tenían caducidad si no pagabas! Solo te dejaba participar en unos pocos cada cierto tiempo. También se encargaron de estropear la sana personalización estética de nuestros personajes, que si bien antes brillaba al poder vestir a tu protagonista libremente, ahora esa opción quedaba censurada para el jugador «free». En definitiva, una avalancha de desgracias con el cambio de su modelo de negocio.

A día de hoy puede jugarse mucho mejor, pues sus expansiones pasaron a ser gratuitas para todo el mundo y no hay tantas restricciones. Pero existen las suficientes pegas como para que jugar sin pagar deje de ser una experiencia satisfactoria. BioWare ha seguido actualizando el juego y añadiendo historias, bastante buenas e interesantes, pero la ambición en las mismas se ha rebajado visiblemente.

Así nos encontramos a día de hoy. ¿Es jugable? ¡Desde luego! Pero esa constante presencia de los micro-pagos por todos lados molesta bastante. Me recuerda a la manía que tiene por ejemplo Ubisoft de ponerte la tienda de dinero real en cada menú.

Conclusiones

Es verdad que la forma de evolucionar el modelo de negocio de The Old Republic acabó de vaciar el juego, pero no hay mal que por bien no venga. Actualmente cualquiera, sin tener que pagar nada, puede acceder al título y experimentar las buenas historias que ofrece.

En lo personal, este MMORPG se ha convertido en un lugar al que acudo cada vez que aparecen las ganas de vivir el universo Star Wars. Un complemento perfecto para El Poder de la Fuerza, Jedi: Fallen Order o los Battlefront de la saga. El universo galáctico se ha ganado el corazón de muchos; se agradece que sigan existiendo espacios en el mundo de los videojuegos donde poder disfrutarlo.

Pero sí, ¡The Old Republic daba para muchísimo más…! De momento, atesoraré el tiempo que pasé en él durante su primer año como la mejor época Star Wars en videojuegos.

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