Warcraft III parte 1: la Plaga de Lordaeron

¡Aquí estamos con una nueva serie! Solo hice algo así en el pasado, con Final Fantasy VII Remake. Siempre quise repetir la experiencia con más videojuegos… así que ahora le tocará a Warcraft III, saltándonos su pequeño prólogo y empezando por la parte 1: la Plaga de Lordaeron. Evidentemente, ¡con SPOILERS!

La serie constará de ocho entradas, una por campaña de Warcraft III, donde daré mi opinión sobre las mismas. Lo dividiré en un breve resumen de la campaña, mi opinión sobre su historia y las fases jugables más memorables. Por lo menos esta es mi intención inicial, ¡veremos si llego hasta el final!

El breve tutorial que supone el Éxodo de la Horda lo excluiremos, pues carece del suficiente contenido interesante como para que me apetezca extenderme con él. Quizá cambie de opinión en el futuro… Así que no me alargo más con la introducción. ¡Empezamos!

La Plaga de Lordaeron

Warcraft III parte 1: la Plaga de Lordaeron

Esta historia nos cuenta la caída en desgracia del reino de Lordaeron. Y se refleja a la perfección en el príncipe heredero al trono, Arthas Menethil. Acompañamos a nuestro héroe en su misión de salvar a su pueblo, una que lo lleva a convertirse en responsable de la destrucción de lo que quiso proteger en primer lugar.

Vemos como Medivh, el Profeta, intenta prevenir tanto al rey de Lordaeron como a su hijo, pero ambos rechazan dar crédito a su mensaje. Arthas en concreto está muy ocupado intentando rescatar a su gente de la plaga, un veneno capaz de convertir a los vivos en no-muertos que servirán a los invasores.

Aquí conocemos a Jaina, la mejor amiga (y antigua amante) del príncipe, además de a su mentor paladín, Uther. Pero ambos lo abandonan durante uno de los momentos más cruciales de su vida: la decisión de purgar Stratholme. A partir de ahí, Arthas cae en la trampa de Mal’Ganis, un señor del terror que lo precipitará a la oscuridad.

La noble misión de salvar Lordaeron se transforma en una búsqueda de venganza por parte del príncipe, quien acaba obsesionado con derrotar a Mal’Ganis. Lo persigue hasta Rasganorte, traiciona a sus hombres y toma la espada maldita Frostmourne a costa del sacrificio de su amigo Muradin. Y así, por fin, logra eliminar a su némesis… a costa de su alma.

Opinión de la historia

Si bien algunas partes se cuentan de forma apresurada por la estructura narrativa de Warcraft III, creo que la mayoría de puntos están representados de forma sublime dentro del juego. No es casualidad que lo considere una de las historias mejor trabajadas en este entretenimiento. Y todo empieza con este inicio tan magnífico.

El mayor responsable del éxito de la campaña es Arthas, evidentemente. Nos incitan a empatizar con el príncipe, acompañarlo en su viaje y luego ser partícipes de su terrible destino. Todo ello coronado por una de las mejores cinemáticas finales que he tenido el placer de presenciar: la muerte del rey Terenas.

Vamos a repasar algunos detalles de la campaña que me apetece destacar…

Medivh, el «Profeta»

Warcraft III parte 1: Arthas Medivh
Un desconocido dándote consejos y ofendiéndose si no le haces caso. ¿Os lo imagináis en las redes sociales?

Siempre me hizo gracia la intervención de Medivh en la historia y quizá por eso infravaloro un poco su papel en Warcraft III. Exceptuando a Thrall, quien hace caso al Profeta incitado por sus propias visiones, la mayoría no toma en serio al arcano. Y a juzgar por el acierto a la hora de comunicar su mensaje, me parece lógico.

Recordemos que cuando avisa a Terenas, el rey está en plena reunión de la corte y una bastante tensa. Medivh entra sin más, advirtiéndoles que deben escucharle y dejarlo todo para huir de su tierra. El Profeta demanda eso sin ofrecer pruebas o información que respalde su mensaje, y lo mejor de todo, se marcha a la primera negativa.

Con Arthas ocurre algo similar. El joven príncipe atraviesa el momento más duro de su vida, uno donde la supervivencia de su pueblo está en juego por un mal ajeno y desconocido. Teniendo eso en cuenta, a Medivh no se le ocurre otra cosa que sugerirle abandonar su hogar, una vez más sin nada que apoye tales palabras y dándolo por perdido enseguida.

Es cierto que Jaina detecta un poder enorme en él y es ella quien, como Thrall, acaba escuchando esa advertencia. Pero fue por la horrible situación que ya estaba viviendo el territorio a esas alturas, además de su percepción mágica. En definitiva… Medivh es un profeta terrible a la hora de comunicar su mensaje.

La purga de Stratholme

Esta imagen vale más que mil palabras… de lo mejor que nos ofreció Reforged

Una sucesión de escenas mítica donde las haya, clave en el desarrollo de Arthas y el futuro de varios personajes como Jaina, con unas bases muy bien construidas hasta este punto. El príncipe de Lordaeron es consciente de primera mano de lo que ocurre con su pueblo cuando la Plaga los afecta. Y en Stratholme debe afrontar una horrible decisión.

Lo peor de todo es que, dentro del contexto de esta historia, Arthas es el que más razón tiene. Nosotros también lo sabemos, pues somos testigos directos del destino de los ciudadanos. Ante tal tesitura, ¿qué hace Uther, el paladín, representante del bien y el ejemplo a seguir? Huye, dejando solo tanto a su discípulo como a la gente de la ciudad.

Jaina también abandona a Arthas y al pueblo con su decisión, pero lo suyo es comprensible. Y tras apartarse, hiere a su príncipe más de lo que podríamos imaginar. Nuestro héroe toma la decisión que ve apropiada, pero el traumático proceso marcaría a cualquiera. La purga de Stratholme simboliza su irreversible caída en la oscuridad.

No quiero enrollarme mucho con el tema, pues creo que lo hice suficiente en esta entrada. Para mí, el descenso de héroe a villano con Arthas es de los mejor justificados y un referente sobre cómo hacer estas cosas. Una tragedia de la que te hacen partícipe al conocer de primera mano el sufrimiento del príncipe de Lordaeron.

Sucesión al trono

Warcraft III parte 1 Arthas
Una vuelta a casa bastante peculiar… An Karanir Thanagor

Quizá sea la cinemática que más me impactó, pues la presencié muy joven y no me esperaba para nada que Arthas llegase tan lejos. ¡Y eso que le había visto cometer ya varias atrocidades! Un paralelismo perfecto con el inicio de la historia, donde el príncipe regresa a su hogar, junto a su padre… para tomar el trono.

La secuencia no es muy larga, pero yo viví cada segundo de forma intensa. Mientras las campanas marcaban la vuelta del héroe y Arthas avanzaba, yo me preguntaba qué estaría pensando. De hecho, lo vemos tomar uno de los pétalos que adornan su llegada, desechándolo y alzando la mirada. ¿Sentiría algo a esas alturas?

Esa brusca entrada en la sala del trono suponía un adelanto muy preciso de sus intenciones. El rey Terenas no acaba de creerse que su hijo vaya a asesinarlo, ni siquiera cuando la Agonía de Escarcha está apunto de arrebatarle la vida… y el alma. Cuanto más tiempo pasa, mejor me parece y mayor valor adquiere esta brutal escena.

Y es así porque podemos verla con la experiencia de presenciar la muerte final del propio Arthas muchos años después, exhalando su último suspiro en brazos de su fantasmal padre, a quien aquí había matado sin piedad alguna. Quizá ese día el príncipe asciende al trono… pero ningún rey gobierna para siempre.

Fases jugables favoritas

Siendo la primera campaña del juego, tenemos fases introductorias que sirven como una suerte de tutorial para afrontar la jugabilidad por primera vez. En realidad, en cada misión estamos aprendiendo cosas hasta el final de la aventura… pero al principio, obviamente, es donde más se nota.

Aun así, creo que se mantiene a un altísimo nivel, igual que el resto de las que seguirán. Dejando a un lado las dos primeras tareas, bastante sencillas, las demás son divertidas controlando al ejército de la Alianza de Lordaeron. Sin embargo, dos de ellas son muy especiales para mí:

La marcha de la Plaga
Capítulo 5

Entre fusileros y equipos mortero, los enanos son los MVP de la Alianza en el juego

Esta es la fase donde llegamos a Vega del Amparo (Hearthglen) y la encontramos asediada por los muertos vivientes, así que Jaina marcha en busca de Uther mientras Arthas se queda a defender la aldea. Se mantuvo en mi memoria por lo difícil que le pareció a mi versión joven y primeriza con el juego.

Me gusta la idea de tener que resistir en el lugar mientras los ejércitos enemigos nos atacan sin demasiada tregua. Lo que siempre encuentro más efectivo es montar una buena defensa de torres resguardadas por las típicas casitas de los humanos, protegiendo especialmente el lado noroeste.

Más allá de eso, es cierto que no tiene tanto problema si te dedicas a aguantar en la base acumulando tropas y esperando al enemigo. Quizá se complica un poco cuando toca salir a asaltar la caravana de muertos, pero incluso ahí puedes optar por trasladar a un par de campesinos al camino y montar una barricada de torres para interceptarlos.

En cualquier caso, aguantar esos treinta minutos siempre me pareció emocionante y muy apropiado para ser de las primeras misiones de la aventura. Así compartimos un poco la tensión de Arthas por salvar a su pueblo de la Plaga. ¡Existen muchas formas de potenciar la inmersión en videojuegos!

La matanza
Capítulo 6

Warcraft III parte 1 Mal'Ganis
Las cosas se tuercen cuando tu «compañero de matanzas» es Mal’Ganis en vez de Gimli o Legolas

Aquí entendí que la historia de Warcraft se alzaba a otro nivel. Se buscó una explicación lógica a la retorcida misión de utilizar a tu héroe y dedicarte a eliminar a la gente inocente que está bajo su protección… y a contrarreloj, pues de lo contrario se convertirán en muertos vivientes a las órdenes de Mal’Ganis.

Nuestra misión consiste básicamente llegar a 100 bajas antes que el enemigo, como si fuera el típico pique entre héroes de «a ver quien mata más orcos»… pero la versión más cruel posible. En el proceso Mal’Ganis nos asaltará mientras purgamos la ciudad y por si fuera poco, también atacarán nuestra base.

Tenemos varias estrategias efectivas para completar la difícil tarea con éxito; la clave está en no lanzarse a la desesperada, desperdiciando tropas o descuidando nuestras defensas. Los caballeros son una unidad eficiente aquí, y a estas alturas, Arthas es capaz de curar y resucitar. En realidad, la ventaja es nuestra.

Si mantenemos la calma, entenderemos que podemos formar rápidamente un grupo superior al de Mal’Ganis, mantenerlo con vida y destruir al enemigo todas las veces que hagan falta. Nuestro héroe es perfectamente capaz de cumplir con todo eso junto a sus caballeros. Y así, con cierto pesar, superamos al señor del terror durante esa terrible tarea en cuestión.

Conclusiones

Warcraft III parte 1 Arthas Menethil

La Plaga de Lordaeron me parece una primera campaña sublime, donde conocemos a uno de mis personajes favoritos de ficción alguna: Arthas Menethil. Lo he dicho varias veces, pero creo que Warcraft III fue un referente a la hora de crear villanos y el gran mérito lo atesora nuestro príncipe maldito.

En definitiva, un inicio brillante que dará pie a historias épicas por parte de todos los implicados en este maravilloso universo. Como bien sabéis, la odisea de Arthas no acaba aquí… de hecho, sigue en la próxima campaña de los muertos vivientes.

Por cierto, para complementar estas historias, tenemos los libros de Christie Golden captando toda la esencia de dicha campaña. Podemos leer lo previo al Éxodo de la Horda en el libro de «El Señor de los Clanes». Y por supuesto, el conflicto de la Plaga de Lordaeron de forma más extendida desde la perspectiva de Arthas con «La ascensión del Rey Exánime».

En su día hablé un poco de mis libros favoritos de esta talentosa autora, entre los que se cuentan los dos mencionados. Si queréis saber más, os dejo esa lista aquí.

2 comentarios en «Warcraft III parte 1: la Plaga de Lordaeron»

  1. ¡Genial entrada! Warcraft III (Y también Frozen Throne y World of Warcraft) es uno de mis videojuegos favoritos y coincido en que es un título supo poner sobre la mesa algunas historias y personajes sublimes, como el mentado Arthas, también de mis personajes favoritos dentro de la ficción, que podríamos considerar de los más top que ha parido la industria del videojuego. Yo es que es recordar los eventos del Azote en Lordaeron, la Matanza de Stratholme y la cinemática final con el asesinato de Terenas y es que se me ponen los pelos de punta. Si bien el resto del juego mantiene un muy buen nivel, creo que no alcanza las cotas de esta primera campaña.

    Sobre las fases que resaltas coincido contigo, aunque sumaría la de la quema de barcos en Rasganorte y posterior asesinato de los mercerios (Ahí es donde yo dije de crío: «Vale, definitivamente este tío se ha vuelto malvado de cojones»). Me ha resultado curioso ver también que no soy el único que lo pasó mal de crío defendiendo Hearthglen (Si mal no recuerdo era la fase 5) y es que ahí se nota el salto de dificultad. También recuerdo pasarlo muy mal con La Matanza ya no solo por la dificultad, sino por el mal rollo y por lo bien que supieron transmitir con esa fase el conflicto moral al que se enfrenta Arthas (esto fue así hasta el punto que estuve a punto de abandonar el juego). Yo en su día también le dediqué una entrada a La Matanza porque creo que es uno de los eventos videojueguiles más flipantes e importantes de mi vida.

    Una pena que hoy en día por obligaciones familiares, sumadas a mi naturalidad perezosa, tenga medio abandonado el fascinante mundo del lore de Warcraft pero son textos como el tuyo los que me invitan a echarle alguna intentona, por ejemplo terminando de leer La Ascensión del Rey Exánime o poniéndome al día con el lore de Battle for Azeroth y de Shadowlands.

    En definitiva, la entrada me ha traído muy buenos recuerdos y me ha gustado ver a alguien con un punto de vista similar al mío en lo que respecta a esta parte de Warcraft III. Espero que te animes a seguir con la serie de entradas repasando el juego ¡Mis dieses y un saludo!

    1. ¡Hola, Arald!
      ¡Me alegra mucho que me escribas y ver que también te gusta tanto el viejo Warcraft! Estoy muy contento de haber provocado esos buenos recuerdos con la entrada; sabiendo eso, a mí ya me vale muchísimo la pena haberla escrito. En cuanto has mencionado lo de tu entrada, fui a tu blog para buscarla y me gustó leer tu perspectiva del episodio de la Matanza en cuestión. La jugaste más joven que yo, así que el impacto debió ser incluso mayor. La dejo aquí, por si alguien ve el comentario, le recomiendo echarle un vistazo:
      https://savegameblog.com/2019/10/21/inolvidable-iv-la-matanza-de-stratholme-warcraft-iii/

      Sin duda esta campaña es de las mejores y aunque no sé si mi «top 1» del juego (debería reflexionarlo), desde luego competiría por dicho puesto sin problema. La fase que mencionas de quemar los barcos también es bastante impactante por lo que implica, pero tras lo mal que lo pasamos en Stratholme, resulta casi un paseo a nivel de dificultad. Como si nos dejaran descansar y prepararnos para lo que viene, pero dándonos otra bofetada narrativa para recordarnos que el héroe ya no es tal, ni de lejos.

      Me encantaría animarte con ilusión a que te empapes del resto de lore de estas últimas expansiones y, sin embargo, no puedo hacerlo con las ganas que quisiera. Battle for Azeroth y Shadowlands tienen cosas buenas, pero también patadas en el estómago para los viejos fans. Claro que ése es mi punto de vista tras haberlas vivido y confío en que otra gente haya conseguido disfrutarlas. Yo me quedo con lo bueno siempre, así que rescato ciertos episodios, sucesos o personajes, que cosas positivas existen por ahí.

      Seguiré con la serie y de hecho estoy enfrascado en la segunda parte. Tardaré un poco porque me gusta revisitar las fases, que la nostalgia a veces es muy puñetera y nos miente sobre lo que creemos recordar. Lo que no se olvida es el por saco que da Sylvanas en su tierra para que no la conquistemos jaja.
      ¡Muchas gracias por pasarte!

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