Warcraft nunca morirá: reflexión previa a Shadowlands

¿Queda algún fan de World of Warcraft que no haya escuchado o leído la frase anual de los «hater»? Ya sabéis: WoW está muerto. Pues bien, tras verla otra vez por algunas redes, se me ha ocurrido escribir algo al respecto. El resumen ya lo pone en el título: Warcraft nunca morirá.

Un universo increíble

¿A quién no le gustan los elfos nocturnos? Tyrande, Malfurion, Illidan, Maiev…

Warcraft tiene muchos años a sus espaldas, con multitud de juegos dedicados a su mundo y numerosas expansiones para su MMORPG. World of Warcraft es un título que ha alcanzado el bien merecido éxito y ya ha quedado grabado en la historia. Incluso sus mayores detractores han vivido un juego o expansión que les ha encantado. Ya hay un hueco en innumerables corazones para el universo que ha creado Blizzard.

Para algunos es inquebrantable, otros solo atesoran un breve recuerdo y algunos han abandonado la fe en esa creación. Pero ahí está ese pedacito de mundo ficticio.

Y no solo queda en lo digital. Warcraft tiene varios libros dedicados a su historia, algunos de enorme calidad que pueden disfrutarse incluso sin experimentar los videojuegos. Todos tenemos nuestros momentos favoritos, representados de una u otra forma. World of Warcraft ha creado un universo del que es difícil desprenderse.

Sí, quizá en un futuro (aún incierto) su MMORPG acabe cerrando, pero su precioso mundo de fantasía jamás desaparecerá.

Personajes memorables

Uno de los momentos más icónicos de Arthas, ¿volveremos a verlo en Shadowlands?

Los geniales protagonistas de esta larga historia son muchos y en su mayoría resultan fascinantes. El fruto del esfuerzo y cariño escondido detrás de cada uno se nota bastante. Sí, puede que uno de tus personajes favoritos haya cambiado a mal según tu opinión. Quizá la historia se ha cobrado ya su vida y no tiene más presencia en la actualidad. Pero ahí estuvo y ya forma parte de ti.

Seguimos a Arthas y fuimos testigos del viaje que lo hizo descender a la oscuridad. Con Tyrande afrontamos los conflictos que amenazaban Azeroth desde su perspectiva junto a los elfos nocturnos. Vimos el ascenso y la caída de Garrosh Grito Infernal, comprobando que no todas las grandes promesas acaban por el buen camino y con un final feliz.

Hemos sufrido con Jaina sus grandes pérdidas y como su experiencia la ha catapultado a ser una de las magas más poderosas. Y estamos viviendo la larguísima y misteriosa historia de Sylvanas, que empezó con su muerte a manos del Rey Exánime y por caprichos del destino ahora se encuentra junto a su responsable.

Podría seguir y me faltaría espacio para todos los grandiosos personajes de Warcraft. Tienen sus épocas, especialmente visto desde el punto de vista y gusto personal de cada uno. Pero hay algo innegable: han marcado la historia de los videojuegos.

Más que un juego

¿Cuántos viejos amigos os acompañarán a las Tierras Sombrías? ¡O quizá encontréis nuevos!

Para concluir esta suerte de carta de amor que estoy realizando a la creación de Blizzard, no podía dejarme lo que quizá es más importante.

World of Warcraft es un universo que ha juntado a muchísimas personas. No es poca la gente que se ha conocido disfrutando del videojuego o compartiendo sus intereses. Se ha encontrado tanto amistad como amor en Azeroth y a lo largo del tiempo hemos visto bellos ejemplos de ello. Warcraft es una muestra increíble de la capacidad para unir que tienen los videojuegos.

Así que no. Warcraft nunca morirá. ¡Vamos para Shadowlands!

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