Expansiones de World of Warcraft, orden de preferencia

Como jugador de World of Warcraft desde sus inicios, me parece incluso grave no contar con el clásico top dedicado a sus expansiones. ¡Pues las he vivido todas y con bastante intensidad! Hoy estamos aquí para solucionar eso. Y no podemos empezar sin las aclaraciones de rigor.

En primer lugar, vamos a dejar fuera dos etapas de WoW. Su época de Classic, que además de no ser una expansión, fueron las bases del MMORPG y sería injusto juzgarlas al nivel del resto. Y por supuesto Shadowlands; todavía no ha concluido, así que tampoco va a entrar en la lista.

Por último, debéis entender mi forma de valorar las expansiones. Para mí todo importa: sus novedades, la gestión del contenido y lo divertido que resulte disfrutar de todo ello. Pero si algo decanta mi opinión del todo es la historia. Una de mis grandes motivaciones para jugar a World of Warcraft es el universo, su trama y los personajes. Fui un apasionado jugador de Warcraft y eso queda dentro.

Por esta razón seguramente os sorprendan ciertos puestos polémicos de la lista, especialmente el sexto. En ese momento, recordad que es mi opinión. ¡Cada uno tiene la suya!

7
Battle for Azeroth

Expansiones de World of Warcraft Battle for Azeroth

Debo empezar señalando que, en lo jugable, me parece una buena expansión. Se intentó innovar bastante con las razas aliadas, las islas y los Frentes de Guerra. De forma más o menos acertada, claro. Las nuevas regiones estaban muy bien y debo destacar muchísimo la subida de nivel en ellas. Muy disfrutable y una experiencia genial, especialmente desde el punto de vista de la Horda en Zandalar.

Teníamos varias ideas interesantes que merecían trabajo y atención por parte de Blizzard. La cosa no fue mal, pero debemos recordar lo que desaprovecharon dichos sistemas. Se renunció al perfecto sistema de armas artefacto de Legión para ofrecer un método con el collar de azerita que no acabó de pulirse. Las islas precisaban de mayor interés y los Frentes un enfoque distinto.

En general no es tan terrible, así que… ¿Dónde fallamos? Pues efectivamente, en la historia. Dejando las bonitas tramas de las propias zonas y sus misiones dedicadas, Battle for Azeroth supuso una caída en picado en la narrativa de Warcraft. Yo no estaba incómodo con el inicio de la guerra de Sylvanas, pero la evolución del conflicto fue terrible. La líder de la Horda, Varok y Jaina hicieron el ridículo argumental. Y más actualmente, en retrospectiva.

Por el camino, se desperdician villanos icónicos como podrían ser N’zoth y Azshara, junto a Ny’alotha y los naga. Ambos merecían una expansión exclusiva para sus tramas, desarrollándolas como deberían. ¡Especialmente la reina y los suyos, por favor! No fue tan malo lo que nos dieron, pero se sentía muy escaso y desaprovechado. Que desperdicio.

6
The Burning Crusade

La primera expansión de World of Warcraft, favorita de muchos… y no es para menos. Aportó cosas muy buenas al juego: descubríamos la mítica Terrallende y obteníamos dos razas muy queridas como son los elfos de sangre y los draenei. Además, nos ofrecía bonitas zonas con buenas misiones durante la subida de nivel, ¡y enfrentamos al legendario Illidan!

Y ese último fue mi problema, la razón del mal recuerdo que tengo de Burning Crusade. Mi cariño por Warcraft III se mantenía gracias a su fascinante historia y personajes. En WoW no se les ocurrió otra cosa que enemistarnos con algunos de los más icónicos de Frozen Throne: Illidan, Kael’Thas y Vashj. ¿La razón? Muy pobre. ¿El trato de Blizzard con dichos personajes? Lamentable.

Puede que el Templo Oscuro fuese una gran banda e Illidan cumpliese con la intervención de Maiev y Akama. Pero la ridiculización que se le hizo a Kael’Thas y el desperdicio absoluto de Lady Vashj me hicieron detestar la historia que contaron. Y luego aparece Kil’Jaeden, uno de los villanos más pobres de Warcraft junto a Archimonde. Tan mal se hizo que todos esos demonios se reaprovecharon en Legion, con un evidente «retcon» en el caso de Illidan.

Respeto mucho a quien le encantase y lo cierto es que yo disfruté bastante la época de Burning Crusade. Pero ese mérito es más de los amigos con los que jugué que la propia expansión en si. Me quedo con la inclusión de las nuevas razas, Terrallende y poco más. ¡Y no me hagáis hablar del desequilibradísimo PvP de la época!

5
Mists of Pandaria

Aquí entran mis gustos personales en juego. Creo que Pandaria en si fue una buena época. Sin embargo, a mí la nueva raza y su estilo no me encajaba demasiado. Siempre me tomé a Chen en Warcraft III como una especie de broma extraña. De todas formas, debo admitir que al final acabó quedando bien.

Con esta nueva expansión se añadieron y desarrollaron conceptos interesantes. Aunque no fuera lo que yo esperaba, debo admitir que no estaba mal y suponía un cambio de aires. Además de eso, el enormísimo Garrosh subió el nivel de la trama como solo él sabe hacer. No podíamos pedir una mejor conclusión a su historia. O sí… pero ya estaba bastante bien.

Exceptuando el último parche, el contenido PvE de mazmorras y bandas no me encandiló. Eso sí, disfruté del PvP como nunca antes en World of Warcraft. Lo encontré tan equilibrado como podría estar, por lo menos en mi experiencia. Y luego está el monje, un genial añadido a las clases del MMORPG. En general, le sacaríamos una nota decente.

Eso sí, nunca olvidaré que Mists of Pandaria fue el principio de la absoluta aberración que cometieron con uno de mis personajes favoritos, Jaina. No es que me pareciese una mala dirección, podía estar interesante… pero no supieron gestionarla. Desde aquí, la maga de Kul’Tiras empezó a volverse insufrible hasta el día de hoy, que da pena verla.

4
Warlords of Draenor

Expansiones de World of Warcraft Warlords of Draenor

Se puede decir que el viaje al pasado podía ser erróneo, una prueba arriesgadísima por parte de Blizzard. Si a ese argumento le añadimos el descuido en el tiempo a la hora de añadir contenido, haciéndonos esperar largos periodos entre parches, muchos podrían catalogar la expansión como una de las peores. Pues bien… a pesar de ello, a mi me gustó.

Sentí la trama bien contada; era muy entretenido vivirla tanto en lo jugable como en lo referente a su argumento. Puede que al final no se tomaran las mejores decisiones, dejando de lado el protagonismo de Grommash. Aun así, yo acepté eso y conseguí disfrutarla. Ambas perspectivas me parecieron buenas, tanto Horda como Alianza. Y a día de hoy la considero de las mejores zonas en las que subir de nivel realizando misiones.

También debo destacar sus bandas. Quizá Ogrópolis fuera más genérica, pero Fundición Roca Negra y Ciudadela del Fuego Infernal son geniales. Me transportaron a esa época donde dichas zonas generaban mucho respeto y era épico adentrarse en ellas. Te estabas metiendo donde no te llamaban. Conseguían hacerte sentir eso, y a mí me encantó.

Pero bueno, esos defectos que mencioné al principio enturbiaron su imagen. En la parte argumental se podrían haber escogido mejores vías para solucionar los conflictos narrativos, igual que deberían haberse ahorrado al pesado de Archimonde. Aun así, yo le guardo un recuerdo agradable en su mayor parte. Subjetividad, supongo.

3
Cataclysm

Expansiones de World of Warcraft Cataclysm

Si afirmamos que Blizzard no trabaja con cariño sus juegos, jamás podremos referirnos a esta expansión. Cataclysm supuso una revolución que a día de hoy sigue sin valorarse como merece. Un cambio masivo, con muchísimos rediseños que mejoraban la experiencia global y no solo «end-game». ¡Y dos nuevas razas inmejorables!

Sigue sorprendiéndome cada vez que alguien subestima esta expansión. Imagino que muchos la juzgan solo por la trama de Alamuerte, los dragones y Thrall. Y aun así yo la veo bien, ¿eh? Pero debemos señalar el enorme esfuerzo por parte de la empresa para renovar tantas cosas, entre ellas la experiencia de los nuevos jugadores o los que disfrutamos subiendo a un personaje. Dudo que volvamos a ver algo así.

World of Warcraft es un juego de rol en su conjunto y no puede vivir exclusivamente de los añadidos implementados al final de la historia cada vez que sale una expansión. Sí, actualmente es lo que está sucediendo… pero eso no pasó con Cataclysm. A día de hoy seguimos debiéndole mucho al estropicio que causó el Destructor.

Sinceramente, no tengo muchas pegas que ponerle. Incluso implementaron una arriesgada zona acuática que a no mucha gente gustó, pero a mí me pareció una apuesta interesante. Una vez más, muy poco valorada. Quizá podamos decir que el final de Alamuerte no fue tan impactante como muchos esperaríamos… ¡y es que las expectativas estaban altísimas! El que tuvo tampoco me pareció malo.

2
Wrath of the Lich King

Con el corazón en la mano, esta es mi expansión favorita. Giraba en torno al Rey Exánime, el concepto que más me gusta del mundo de Warcraft. Su villano principal es el mejor personaje de la franquicia y la clase heroica basada en él me renovó al máximo mi interés por el juego. Además, se sentía que la historia se encontraba en su punto más álgido.

Wrath of the Lich King lo hizo todo casi perfecto. Las bandas que ofrece son lo máximo para mí en cuestiones de WoW, destacando especialmente Naxxramas y la Ciudadela de la Corona de Hielo. Ulduar no me gustó tanto, pero nadie puede negar que fue original e interesante. Y no podemos olvidarnos de las mazmorras, la mayoría de ellas geniales.

Como dije, la trama estaba en muy buena forma y teníamos sucesos impactantes por todos lados. El peligro que suponía Arthas poseído por el Rey Exánime reavivó el amor de muchísima gente por el juego y volvió a engancharnos. Vivíamos momentos cruciales para personajes como Sylvanas o Jaina, así como el alzamiento definitivo de Garrosh al protagonismo.

Una ampliación casi perfecta. Digo más: si Warcraft acababa ahí quedarían cabos sueltos, pero sería un final muy digno. Quien no tuvo esa conclusión tan a la altura fue el propio Arthas, pues la increíble batalla donde lo «vencemos» merecía una despedida a lo grande. Blizzard dejó la puerta abierta, como suele hacer. Y me temo que toca sufrir esas consecuencias en Shadowlands.

1
Legion

Expansiones de World of Warcraft Legion

Ahora sí. Desde luego, nada es del todo perfecto y menos para la mayoría. ¡Pero no me podréis negar que Legion fue lo máximo en el universo de Warcraft! Le perdonamos el «retcon» que sufrió Illidan, pues no solo sirvió para llamar muchísimo la atención a todos los públicos; también nos dejó su historia mucho mejor de lo que fue en Burning Crusade.

No me van a caber todas las virtudes de Legion. La trama era sobresaliente, con escenas increíbles y la mayoría de personajes dando la talla. Sí, podemos sacar alguna que otra pega, pero en su conjunto el resultado fue muy positivo. Y solo puedo seguir nombrando detalles positivos: sus mazmorras, las preciosas bandas, tramas como la de Suramar… ¡La clase del cazador de demonios! En fin, una maravilla.

Lo mejor a nivel jugable fue la inclusión de las armas artefacto, un añadido que despertó el interés de muchos por subirse todos los personajes posibles. De hecho, algunos locos como yo llegamos a disfrutar al límite de la prueba de la Torre de Magos, superando los preciosos desafíos que había en ellas solo para conseguir apariencias exclusivas de su arma. Guardo su recuerdo (y las transfiguraciones de todas) con mucho cariño.

Tuvimos defectos, aunque en este caso eran menores. Recuerdo que hubo polémica por las misiones tontas de Khadgar en el segundo parche, pero es que podíamos llenar el vacío con personajes secundarios. Sufrimos una larga espera hasta la siguiente expansión… suavizada con la novedosa inclusión de las razas aliadas. Así que efectivamente, de forma objetiva, Legion es la mejor expansión con diferencia. Bueeeeno… ¡para mí!

Conclusiones

¡Hasta aquí la lista! Confío en que algunas partes no me hayan quedado demasiado ácidas, pues Warcraft en si es una de las sagas de mi vida. Por eso me duelen tanto varias de las decisiones que toma Blizzard respecto a la misma, a nivel de políticas de empresa y en la trama de su universo. Su rumbo no está siendo el mejor y eso se acabará pagando.

Va a ser difícil juzgar Shadowlands cuando toque, pues goza de un nivel aceptable en muchos de sus puntos y a la vez falla en otros. Cuando mejor lo veremos será ya al final, ¿habrá valido la pena? Yo espero que sí, aunque sea otra de esas ocasiones en las que debo ignorar varios puntos muy negativos para disfrutar de la experiencia. Ya veremos.

Mientras tanto, voy escribiendo sobre mis vivencias por la última expansión de vez en cuando. Os dejo un enlace a lo último donde le dediqué una entrada entera: la batalla de Ardenweald.

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