Mi historia en videojuegos, los más importantes

Vamos con la segunda parte de las entradas especiales por el año cumplido en la web y sus doscientas publicaciones: mi historia en videojuegos. La primera parte de este especial, más centrada en la página y su autor, la tenéis por aquí.

En este caso abordaré en un tema más interesante. ¿Qué títulos marcaron la diferencia en mi vida como jugador? No todos los de la lista son necesariamente mis favoritos, pero sí fueron los más influyentes en ciertos momentos críticos de este universo. Esos que abren puertas a conocer otras historias, descubren mundos nuevos, te cambian la percepción del resto o son responsables de tu pasión por ellos.

Como ya mencioné en las curiosidades de la creación de la web, tuve la enorme suerte de tener acceso a los videojuegos desde muy joven. Para que os hagáis una idea de la época, ahora tengo 31 años. Esto hace que ni siquiera recuerde el primer juego que pude disfrutar. Pero no es que sea importante.

Lo que sí trasciende es el primer título en el que te sumerges y te apasiona. Ese que despierta tu amor por el mundo de los videojuegos. Vamos a empezar por ahí…

Pokémon Rojo y Azul

Seguro que es el caso de muchos con una edad similar a la mía. Yo empecé a apasionarme de verdad por los videojuegos cuando descubrí el primer Pokémon que fue mío de verdad: Pokémon Rojo.

Recuerdo perfectamente que un familiar me mostró la saga y me prestó la versión Azul. Su propuesta me dejó alucinado. Lo empecé varias veces, pues no podía guardar mi partida sobre otra que no era mía. Elegí a Charmander, una elección clásica, y quedé enamorado del juego. Rogué que me comprasen a mí también el juego, pero en su otra versión, y tuve la fortuna de que me dieran el capricho. Por fin Pokémon Rojo acabó en mis manos; volví a elegir a la famosa lagartija ígnea y ya no pude salir de ahí.

Adoro Pokémon y siempre le tendré un aprecio especial, pues fue la que me introdujo de verdad en esto de los videojuegos. Fue de las pocas sagas que siempre intentaba adquirir en formato físico con mis ahorros, haciéndome con sus dos ediciones. Seguí la tradición hasta la época de Ultrasol y Ultraluna, que se ganaron mi recelo. Ahora solo compro una de ellas, pero nunca me pierdo sus títulos.

La enorme puerta de los RPG estaba abierta. Y yo la atravesé encantado. ¡Menuda fiesta me esperaba!

Final Fantasy VII

Si bien Pokémon me introdujo en los RPG más sencillos y accesibles, Final Fantasy me sumergió en los títulos más profundos del género. Mi primer juego de la saga fue Final Fantasy VII, hecho que siempre lo hará tener un lugar especial en mi repertorio.

Todo lo relacionado con Midgar y las primeras horas de juego me fascinó, teniéndome totalmente enganchado. Sin embargo, aún era muy joven y recuerdo que me decepcionó mucho lo que me esperaba fuera. En esa época yo quería quedarme en la ciudad, siguiendo con su historia y combates. No me gustó el cambio al mundo abierto. En mi primera partida llegué lejos, traumatizándome con la pérdida de esa chica que ya sabéis por el camino. Pero no fui capaz de completarlo hasta pasados un par de años, ya más mayor, que pude sacarme esa espinita.

Mi auténtica pasión por la saga despertaría de verdad con Final Fantasy VIII, juego que sí me encantó al completo y se convirtió en mi JRPG favorito. A día de hoy sigue siéndolo, así como Squall de protagonista. Cuando llegó Final Fantasy IX volvieron a robarme el corazón. Final fantasy X me pareció otra obra maestra. Y así seguí hasta ahora.

Ya desde que conocí a Cloud me había convertido en un fan de este maravilloso universo. Lo de Squall, Yitán y el resto reforzó sobremanera ese vínculo, ahora inquebrantable. Esto en cuanto a mi inicio en JRPG. Sin embargo y quitando el origen japonés, tenemos una entrega icónica para el siguiente punto.

Baldur’s Gate II

Mi historia en videojuegos, Bodhi

Si tuviera que señalar al mayor responsable que me gusten las historias, sus personajes y los títulos de rol complejos… aquí estaría. Recuerdo que era muy pequeño para que me llamase la atención el primer Baldur’s Gate. Poco tiempo después del lanzamiento de su secuela, sí que me interesé por ese título. La entrada fue muy compleja, pues yo era joven y es un juego muy poco clemente con los nuevos jugadores. Pero Shadows of Amn se merecía paciencia, respeto y mimo por parte del jugador. Valió la pena, y con creces.

Baldur’s Gate II es mi RPG favorito de todos los tiempos y no tengo dudas al respecto. Amo su trama y los personajes que acompañan al protagonista. Me encanta su jugabilidad, incluso a día de hoy. Sigue fascinándome el nivel de calidad que tiene un juego tan veterano. Es uno de los títulos de mayor importancia del género si no el que más, y con razón.

A raíz de él, fui atrás y descubrí Baldur’s Gate I. Gracias a esta saga, me apunté a todo lo que hacía Bioware y viví sagas tan icónicas como Dragon Age y Mass Effect. A día de hoy son mis favoritas de la industria occidental y con diferencia. Además, han servido de inspiración para otros creadores, como podemos ver en el precioso Greedfall de Spiders. No puedo dejar de mencionar la trilogía de novelas basadas en la saga Baldur’s Gate, que pese a no cumplir con el gran nivel que esperaríamos de ellas, son muy interesantes y entretenidas.

Otro gran título que jugué a raíz de este fue Baldur’s Gate: Dark Alliance. Solo llevaba el nombre, pues es mas bien un ARPG ambientado en la mítica ciudad de Puerta de Baldur. Eso sí, de una calidad incuestionable. Pero hablando de títulos de acción y rol…

Diablo II

Blizzard se ganó mi confianza a lo grande con el primer título que pude probar de la compañía: Diablo II. Otro auténtico juegazo que revolucionó mi mundo, con un toque especial al disfrutarlo junto a una persona tan importante como es mi padre. Le dediqué muchísimo tiempo a Diablo II. Si bien puede parecer que demasiados amantes de la saga magnificamos su segunda entrega… puedo aseguraros que no son exageraciones. Para su época, fue un bombazo.

Si el anuncio de su inminente versión Resurrected ilusionó a tantos no es por nada. Creo que ahora mismo se echa más en falta que nunca, pues ese ambiente oscuro y su cruda historia son perfectos para los tiempos tan coloridos que vivimos. No por nada Diablo IV está pareciéndose mucho más al II que al III. Por si fuera poco, la expansión Lord of Destruction fue uno de los contenidos añadidos más aclamados. A día de hoy y a ese precio, ¿qué DLC te añade un capítulo entero más de historia y dos personajes jugables con todo lo que eso conlleva? En definitiva: un juegazo.

Obviamente, no fui el único afectado por la grandeza de esta saga. Por pasión u oportunismo, Diablo II motivó y sigue inspirando a infinitos creadores de videojuegos. Es natural que hayan salido tantos «clones», algunos algo mediocres, pero muchos de ellos con una calidad tremenda. Algunos no se han limitado a copiar su fórmula, decidiendo tomar elementos importantes de la jugabilidad o su temática para crear el videojuego de sus sueños.

Warcraft III

Es responsabilidad de Diablo que yo me fijara en Blizzard, pero el mérito de que siga lo que hace la compañía lo tiene otro juego. El concepto de Warcraft III (y su mítica expansión Frozen Throne) me atrajo tanto que me hizo olvidar que no me gustaban demasiado los títulos de estrategia. Y así fue como descubrí unos personajes que adoro incluso a día de hoy. Arthas, Jaina, Tyrande, Sylvanas, Maiev, Kael’Thas… son varios ejemplos de los excelentes personajes que protagonizan Warcraft III y su expansión.

Fue este universo el que me impulsó más a la vertiente online, como ya hizo en su día Diablo II en menor medida. Con Warcraft III disfruté de horas infinitas en partidas multijugador, ya fuese junto a amigos o desconocidos. Descubrí lo satisfactorio que era competir en un título de estrategia. Pero pese a llevarme todas esas experiencias, sigo prefiriendo la que me otorgó su campaña individual. Me parece de las historias más importantes y mejor contadas en un videojuego.

Como consecuencia, pude sumergirme en World of Warcraft cuando salió su versión Beta. El MMORPG tenía mi afecto ganado ya desde su inicio, pues se ambientaba en uno de mis universos favoritos. ¡Y podía llevar un muerto viviente, utilizándolo como mi personaje principal! El WoW es el videojuego en línea que más me ha enganchado en toda mi vida. Incluso hoy sigo expectante por ver lo que pasa en las Tierras Sombrías.

Sí, es cierto que una saga que ha estirado tanto el chicle flojea en varias épocas y estropea ciertos conceptos o personajes. Pero también mejora y amplía escenarios, algo que puede ser positivo de vez en cuando.

Tales of Xillia

Mi historia en videojuegos, Xillia

¿Conocéis la absurda sensación de ver a alguien disfrutar de Dragon Ball, One Piece o Naruto y escuchar que él no ve series anime? A mí me pasó algo parecido en videojuegos, cuando era mucho más joven. Concretamente, jugando JRPG como Pokémon o Final Fantasy, pero ignorando sin percatarme títulos del calibre de los Tales of por su estética anime. ¡Cuando también son JRPG! No era algo que hiciese a propósito, solo creía que eran «otro rollo».

Pues no estaba equivocado del todo, pero menudo mundo me perdía por ello. Lo que me abrió esa puerta fue algo tan simple como la portada de Tales of Xillia. Me llamó la atención a primera vista. ¡Qué bien se veían esos personajes! ¿Qué tendrían que contar? Creía que no era «mi estilo», pero dejé a un lado los prejuicios y me hice con una copia del juego. De las mejores decisiones de mi vida: Tales of Xillia me descubrió unos mundos de fantasia maravillosos que a día de hoy sigo admirando. Me gustó un poco más su secuela o Berseria, pero el primer Xillia siempre tendrá un lugar especial en mi lista de títulos.

Y no es importante solo por forjar mi vínculo con la saga Tales of. A raíz de Xillia, me aventuré a probar otros juegos de estética anime que hasta ahora no habían llamado tanto mi atención. Así descubrí sagas que a día de hoy se cuentan entre mis favoritas, como Ys y Fire Emblem. Y otras no tan conocidas, pero igualmente disfrutables. Fueron muchos juegos los que me aventuro a experimentar, todo gracias a Jude y Milla.

Moraleja: no tengáis miedo a arriesgar en el mundo de los videojuegos. Tenéis más a ganar que a perder.

Salt and Sanctuary

Mi historia en videojuegos, Salt and Sanctuary

Un título que fue triplemente importante por tres cosas. Volvió a despertar mi pasión por los títulos en dos dimensiones y fue mi puerta al descubrimiento de muchos más «soulslike». Pero especialmente, fue mi entrada real a mi afición por los videojuegos indie. Lo encontré en Steam y me gustó su idea, el arte sencillo tenía su encanto y se basaba en un título con elementos que me gustaban: Dark Souls. ¿Por qué no darle una oportunidad? ¡Y más a ese precio por el que se vendía…! Pues sí, fue un acierto total.

Hoy en día he disfrutado de muchísimos juegos indie y varios de ellos me gustan más que Salt and Sanctuary, pues se amoldan mejor a mis preferencias. Sin embargo, no puedo olvidar quien fue el primero, abriéndome otro nuevo mundo de posibilidades y haciendo que me fijase más en los creadores de los videojuegos. Para mí era increíble que con solo una, dos o tres personas pudieran hacer un título tan bueno como este. De hecho, sigue sorprendiéndome la calidad que albergan muchos indie con tan poco personal y presupuesto.

Es cierto que a día de hoy, lo de «indie» aborda muchísimos más títulos que están desarrollados por un mayor número de gente; son simplemente creadores independientes. Los recursos y el personal acaban siendo muy variables dependiendo de la desarrolladora, pero ahí sigue estando su mérito. Gracias a Salt and Sanctuary, ahora conozco Sundered, Anima: Gate of Memories y una larga lista de títulos increíbles. Por no hablar de los «soulslike» y los juegos de acción de dos dimensiones y desplazamiento lateral.

Conclusiones

Disculpad la avalancha de texto, pero toda una vida de videojuegos es difícil de resumir. He intentado concentrar apartados, ahorrando títulos que merecerían todo un espacio como Dragon Age, Ys o Fire Emblem entre muchos otros. No quería extenderlo tantísimo y estos que he mencionado son los que hicieron posible que pudiese disfrutar el resto. De ahí que no tengan por qué estar todos mis favoritos, pero sí los más influyentes por esas determinadas circunstancias.

Muchas gracias a los que habéis llegado hasta aquí, espero que os haya resultado interesante y que no os aburriese demasiado. Cuando empiezo a escribir sobre videojuegos es difícil pararme; otra cosa es que pueda resultar ameno de leer o no.

¡Gracias por este año! ¡A por el siguiente!

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