Mi última partida de Baldur’s Gate 3, opiniones diversas

Recientemente conseguí acabar mi tercera y última partida de Baldur’s Gate 3, una en modo Estratega (en difícil, vaya) que llevaba un tiempo jugando a ratos. Y digo la última porque, ahora sí, creo que no explotaré más este juego en una buena temporada… salvando episodios esporádicos del modo Honor o futuro nuevo contenido, vaya.

Aquí os vengo a contar mis opiniones tras esta partida (¡con SPOILER!), pues fue jugada con calma y en profundidad, descubriendo todavía más contenido que en las anteriores, probando nuevas opciones o viendo detalles interesantes que me quedaban por experimentar. Todo eso tanto a nivel de historia como de jugabilidad. ¡Solo comentaré lo destacable, de lo que menos me gustó a lo que más!

Sin Ansia Oscura…

Nuestro «Tav» es mucho menos interesante que el origen alternativo del personaje personalizado

Tras vivir dos historias con un protagonista Ansia Oscura, debo decir que elegir un simple personaje personalizado me supo muy a poco. Al final, solo eres alguien que tuvo la desgracia de quedar infectado y la gran fortuna de pertenecer al grupo de los que huirían con el Prisma. Le falta un trasfondo más sólido para que resulte atractivo y no solo un simple avatar.

Quizá me equivoque o no me percatase de nada más, pero lo único que se saca de la experiencia es mantener viva a Alfira, y eso si juegas por el camino «bondadoso». En el resto de casos, solo pierdes contenido: no existe misterio en tu identidad, careces de escena de romance extra, ser maligno es menos entretenido y pierdes la lógica conexión con la trama principal que sí posee el Ansia Oscura.

Realmente no quiero concretar más, por si alguien que no jugó con el misterioso origen y me está leyendo, pero sin duda recomendaría hacerlo y descubrir esa historia por uno mismo. Como curiosidad, jugando con un personaje personalizado, encuentras al que sería el «Ansia Oscura» en cierto templo del tercer acto. Un guiño agradable que redondea el tema de los orígenes.

Crítica a la historia
Nuevos epílogos de Baldur’s Gate 3

Modo Estratega

Mi última partida de Baldur's Gate 3 Tav Viconia Jaheira combate
Esperaba algo más del combate contra Viconia en difícil, pero sigue sin ser gran cosa si controlas el terreno

Probablemente sea por conocer ya la aventura y sus combates más relevantes, pero en su mayor parte no sentí gran diferencia con mis partidas en normal. Opino que lo más difícil de la experiencia reside en ciertas escaramuzas iniciales (los infernales gnoll, por ejemplo), donde apenas tienes recursos para defenderte. Y obviamente, algunos jefes del tercer acto.

Esto último es lo que más disfruté con diferencia a nivel jugable. Sin ser demasiado complicados, se nota que los jefes tienen ese extra de peligrosidad. Ahora mi favorito fue Sarevok, cuyo duelo es un todo o nada; solo caerá controlando correctamente a sus acompañantes. Me hizo feliz que, despistándote un momento, sea capaz de arrasar con cualquiera. ¡Similar a la batalla original del primer Baldur’s Gate! Es el más cercano a su versión original a nivel de poder.

Sarevok Anchev, el primer gran villano de Baldur’s Gate

Por lo demás, diría que ahí reside la flaqueza jugable tanto en Baldur’s Gate 3 como de otros títulos de combates por turnos: al rejugar, sabiendo lo que encontrarás, las batallas son más mecánicas que otra cosa. Es cierto que la aleatoriedad de las tiradas y las múltiples formas de luchar le dan variedad, claro. Aun así, a diferencia de algunos títulos de acción donde el desafío puede aumentar en cada rejugada, aquí la experiencia lo reduce bastante.

Afortunadamente, tenemos el nuevo modo Honor como alternativa para que el reto siga muy presente en este sistema. ¡Aunque algunas muertes se sientan injustas! Más allá de eso, lo pasé bien en Estratega… por mucho que tipos duros como el temible Cazador de la primera partida se conviertan en espantajos ante el poderoso y versátil equipo de protagonistas con un jugador veterano manejando los hilos.

La remontada de Karlach

Mi última partida de Baldur's Gate 3 Tav Karlach muerte final

«Nunca me he rendido. Lo hice lo mejor que pude. Esto es lo único con lo que no puedo, ¿verdad?»

Ya me caía muy bien desde el principio, como os comenté en el top de compañeros… ¡pero ahora descubrí su verdadero valor! Por supuesto, en lo jugable es tremendamente útil, como no podría ser de otra forma hablando de un bárbaro. La furia de Karlach me vino de perlas en primera línea, arrasando enemigos junto a Lae’zel. Menudas titanes llevé al frente.

Sin embargo, lo que destacaré aquí es lo mucho que aporta a nivel narrativo. Karlach interactúa bastante, dándole solidez al grupo y consiguiendo que la sientas como una de las compañeras más leales y agradables. Su cercanía no solo es hacia el protagonista, como suele ocurrir; también está muy comprometida con el bienestar de nuestros aliados. Lo mucho que se implica con sus problemas es algo que a veces necesitaba del resto.

En un grupo protagonista tan dispar, con individuos muy centrados en sus propios dilemas (como es normal), Karlach resulta ser un soplo de aire fresco. Es algo meritorio, ya que ella misma tiene el conflicto más urgente en su corazón artificial. Disfruta al máximo del viaje y lo da todo por el resto, pero también sufre momentos de debilidad y siente miedo. ¡Un contraste perfecto entre sus ganas de vivir y un futuro incierto!

Resumiendo, la temeraria tiflin me encantó y subió mucho en mi lista de preferencias personal. Curiosamente, el final que me tocó de ella fue el más trágico, que a su vez otorgó un valor increíble a la aventura que viví junto a la que sería la mejor amiga de mi protagonista. Si algo eché de menos, es que se le hiciese un homenaje acorde junto al resto de compañeros… más allá de la charla con Mustio sobre la fallecida.

Amor githyanki

Mi última partida de Baldur's Gate 3 Tav Lae'zel romance final

«Me has mostrado los entresijos y lo que hay más allá. Entre la guerra y la paz, entre la pasión y la obsesión. Y lo más importante, me has mostrado la libertad.»

Subestimé el romance de Lae’zel desde el principio, es un hecho. Tras experimentar el de Corazón Sombrío y Astarion, ignoraba cuál iba a abordar en esta tercera partida. Me gustaba mucho la githyanki como amiga, siendo un apoyo para ella en su cumplimiento del deber, sea a favor de Vlaakith o en una revolución por los métodos de Orfeo. Aun así, acabé dándole la oportunidad a la relación de amor.

¡Y menuda sorpresa! Ha sido el romance en el que más implicado me sentí, uno con un desarrollo coherente que va aproximándote al corazón de Lae’zel de forma bastante satisfactoria. Ella va suavizando su carácter si eres su amigo, sí, pero el vínculo romántico puede conseguir que aprecie las bondades de algo ajeno a su raza. Detalles de la vida que ella, obviamente, no conocía de verdad ni sabía que apreciaría.

Con el romance, sentí que Lae’zel escogía un tercer camino: el de la libertad como individuo, aceptando que ella misma puede forjar su propio destino al margen de las costumbres de su raza. Antes seguía a Vlaakith u Orfeo porque necesitaba una causa digna por la que luchar, pero es agradable ver cómo se plantea apartarse de una senda marcada por otros para empezar a recorrer la suya propia. Una junto a quien ella misma escoge.

Todo esto es gracias a estar a su lado y apoyarla por quien es, dejándola juzgar la realidad con su propio criterio y que busque por primera vez su felicidad personal. No me malinterpretéis, sigo prefiriendo su destino ligado a los githyanki… pero me encanta que tenga tantas alternativas, todas ellas coherentes y satisfactorias de alcanzar. Así es como llegó a un puesto tan elevado en mi top de personajes de 2023.

Conclusiones

¡Y hasta aquí mi reflexión tras la última partida! Podría haber hablado de personajes como Wyll, Halsin y Minthara, claro, aunque no me extendería demasiado. El primero me sigue pareciendo bien, pero menos interesante que el resto. Halsin no conecta tanto conmigo, un druida bonachón y ya. Minthara simplemente no me convence por muchas oportunidades que le dé.

No continuaré dándoos la brasa con más detalles. Solo añadiré que fue una partida jugada en PS5 y no tuve problema alguno de bugs, por lo menos hasta el final del Acto 3, que de vez en cuando ocurrían tonterías visuales. Se juega muy bien con el mando, pero sigo prefiriendo la experiencia clásica en PC. Creo que estos juegos son mejores con teclado y ratón.

Tengo algunas entradas pendientes que quería escribir sobre Baldur’s Gate 3, especialmente dedicadas a sus personajes (tanto viejos como nuevos), pero ya iremos viendo qué hacemos con ellas. Por ahora, me quedo bastante satisfecho con esta última aventura y tocará dedicar mi tiempo de videojuegos a otras cosas.

4 comentarios en «Mi última partida de Baldur’s Gate 3, opiniones diversas»

  1. Deberían haber puesto que sin el ansia oscura Gortash pase de tu culo, no que te ofrezca una alianza. Es cierto que la conversación es algo diferente pero pierde un poco la magia. También debería ser diferente con Oran, que parece que tiene la misma obsesión contigo seas quien seas. Pero bueno. Con respecto a Karlach, si iban a poner que Wyll nos pedía ir a Averno a matar a Mizora bien podrían haber metido a la tiflin en el ajo en vez de dejar que se muera. Esperamos que saquen algún dlc con la campaña de Wyll y la de Laezel, porque está feo que hagan cosas importantes fuera del telón sin nosotros!

    1. Lo que yo sentí con la alianza de Gortash siendo un personaje común, es que era demasiado forzada y aleatoria para la forma en que te construyen a ese antagonista. Solo tiene sentido con el Ansia, que al final es simplemente retomar una colaboración que se rompió por causas ajenas a su relación.
      Respecto a Oran, a mí me parece una locuela muy «rusheada» a nivel argumental; si no la trabajaron demasiado con el Ansia Oscura, tampoco esperaba mucho de su interacción con el personajo personalizado.

      Uf, ojalá lo de Wyll, Karlach y Lae’zel, pero entiendo que son tramas que requerirían mucho más contenido. A Mizora todavía la metes en un DLC, pero los temas de Zariel y Vlaakith dan para juego entero solo con ellas.

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